No hace falta que te explique lo que es ver Eurovisión y lo que mola la parte en que empiezan a dar puntos y nos volvemos locos a hacer cábalas y a reírnos de los portavoces de cada país y a quejarnos porque fallan las conexiones por satélite y decir que Grecia nos da 12 puntos porque la Reina Sofía es griega.

Lo malo del proceso de votaciones actual es que hay casos, como cuando ganó Loreen, en que es tan evidente quién gana matemáticamente que hay un punto en que hay países que conectan por conectar; para saludar y ver si a El Sueño de Morfeo le cae algo. Y eso, quieras o no, es un poco cutre.

Pues este año, cuando el festival se celebre el 14 de mayo en Estocolmo, ese proceso de fervor casi religioso que vivimos los seres humanos durante las votaciones (en el caso de los eurofans ya no es fervor, es puro éxtasis a lo Santa Teresa) va a cambiar sustancialmente. De hecho va a ser aún más fervoroso y extático porque la UER ha tomado una decisión sin precedentes; el cambio más brutal en el festival desde 1975.

Ahora no sabremos quién es el verdadero ganador hasta el último momento.

Y es que la UER ha decidido copiar el modelo de votaciones del Melodifestivalen (el mismo que usó TVE en la desastrosa preselección de este año) y separar los votos de los jurados y el televotttto. Ya sabrás que, desde hace unos años, los puntos que cada portavoz entrega durante las conexiones con cada país suponían un 50% del televoto y un 50% de la calificación del jurado de cada país. Pues ahora ya no.
Cuando comienza la tanda de votaciones los representantes de cada país seguirán repartiendo los puntos del 1 al 12; pero esos punto serán sólo los del jurado profesional. Los puntos del televoto (aquí viene cuando lo matan) se sumarán todos en un batiburrillo y se entregarán DE GOLPE. A PELO. A LO BESTIA. Lo que hará que se puedan repartir hasta 504 puntos de golpe y porrazo.

Es decir: la UER recopilará las puntuaciones (del 1 al 12 también) del televoto de cada país, hará un cálculo global de todos los puntos que recibe cada canción y los sumará a la tabla final en el último momento. Lo que puede llevar a que, tal vez, la canción que más guste al jurado acabe relegada a la última posición porque el público prefiere otra. O a que la canción que menos guste a los jurados internacionales acabe en primera posición.

Para que se entienda más fácilmente, la UER ha hecho este vídeo narrado por la prima de Siri en el que hay dibujitos y cosas que se mueven:
En Estoybailando.com estamos tan de acuerdo con este cambio en las votaciones de Eurovisión que hemos decidido que a partir de ahora todas nuestras decisiones se tomarán siguiendo este mismo sistema.









