Que nos gusta más un macarra que a un tonto un pollón Chupa-Chup es bastante obvio. Chulos, musculados, prepotentes, violentos, empotradores… ¡¡¡aaais!!! Qué hubiera sido de nosotros sin las fantasías que nos montábamos con Chungo y Pelao. Pues los tenemos en carne y hueso, y es que en Alacrán enamorado Álex González y Miguel Ángel Silvestre interpretan los papeles de dos amigos neonazis que van repartiendo ostras a los inmigrantes del barrio en el que viven. Pero en Estoy Bailando no somos amantes de la violencia, así que nos quedamos con sus cuerpazos y su tensa relación.

Julián (Álex González) y su amigo Luis (Miguel Ángel Silvestre) lideran un grupo xenófobo que ha decidido ‘limpiar’ las calles del barrio. Pero Julián es distinto y, tras sus ojos llenos de ira y venganza, se esconde un joven carente de amor y con ganas de superarse y salir de su situación actual. Un día empieza a entrenarse en el gimnasio de un ex-boxeador (Carlos Bardem), alejándose así de las malas compañías. Allí conocerá a Alyssa (Judith Diakhate), una mulata de la que se enamorará sin darse cuenta. Apodado ‘Alacrán’, el joven luchará para cambiar su futuro.
Con tal argumento es bastante obvio que la carne y los músculos abundan por toda la película. Y es que tanto uno como lucen cuerpazo que ya nos gustaría a más de uno (visita la sección Gym Makeover para ponerte en forma). Pero si tuviera qué elegir, me quedo con Álex González y su pectoral marcado y lleno de tatuajes que no duda en enseñar constantemente. La violencia es extrema en la película de Santiago A. Zannou y entre Julián y Luis hay un enfrentamiento en el que no dudan en llegar a los puñetazos (mmmmm… pelea de machos). Lástima que no resuelvan sus diferencias en la cama y podamos ver quién la tiene más grande…

El sexo es otra fuente de placer para nuestros ojos, ya que Julián mantiene una explosiva relación con Alyssa a la que no duda en cepillarse por delante y por detrás, desde arriba y desde abajo. Y yo realmente me pregunto si de verdad estaban f*llando de verdad, más que nada porque Álex González incluso hace el gesto (ese gesto que tanto os gusta hacer, maricones) de cogérsela y meterla hasta el fondo. Si te quedas con la duda, ves al cine a ver Alacrán enamorado y me cuentas si de verdad había sexo o no, que yo no puedo quedarme con esta duda…








