Vivimos en una época en la que los videoclips se publicitan como si fueran estrenos de cine y cada vez pedimos más y más a nuestras artistas favoritas; para que luego se pongan una capa y caminen por una fábrica abandonada y te hagan cagarte en sus muelas. La culpa de todo esto la tiene Lady Gaga. Y el Billboard, que como ahora contabiliza las visitas en Youtube pues claro, hay que crear hype para que el primer día el vídeo bata récords.
Que también te digo, amiga, que a mí el hype que se estaba creando con Pretty Girls me daba bastante igual. Básicamente porque Britney lleva tiempo que no da una (y si la da tampoco es muy fuerte) y porque Iggy Azalea no me puede aburrir más (raperismos a mí no ¿eh Juan? ¡a mí, no!). Pero os veía ahí compartiendo snippets y capturas y fotos del rodaje y parecía que esto iba a ser el segundo advenimiento. Y mira, no. La canción pocas alegrías nos va a dar, de hecho lo mejor que tiene es que la Azalea da poco el coñazo. ¿La bailaremos? Sí, porque cuando estamos borrachas de fiesta bailamos hasta a Leticia Sabater. Nos haremos las chungas moviendo la cabeza de lado a lado y poniendo morritos, alguna palmada de vez en cuando… Pero nah, no es el temazo que prometían.
El vídeo, por otro lado, pues tiene su gracia. Iggy es una extraterrestre que aterriza en la piscina de una Britney atrapada en el principio de la década de los 90 porque acaba de ver Clueless y se cree Cher. Cher la prota de la peli, no la diva del pleistoceno. Así que como si de una sitcom de los 80 se tratara, Britney se lleva a la alien de su amiga a hacer cosas que hacen las rubias como lavar coches, sentarse en los descapotables como Rebeca Black o ser abducidas en una discoteca (una clara alusión a la pérdida de la virginidad espiritual habitual en las Pretty Girls a ciertas horas de la noche).
¿Lo mejor? Que Britney hace como que baila y lo hace bastante bien. ¿Lo peor? Demasiada ciencia ficción. ¿Un alien que lanza lásers? ¿Un zapatófono que se convierte en un Samsung? ¿Britney bebiendo algo que no es un Frapuccino? ¡JA!
Demos gracias al Señor por el hecho de que Iggy sea cantanta y no actriz. Qué cruz.









