Cuando Edurne visitó hace unas semanas el plató de Alaska y Segura (y sembró el pánico eurofan con su actuación) comentó durante la entrevista que iba a ser la primera vez que interpretara la canción en directo y que aún le faltaba mucho rodaje. Pues parece que tenía razón y poco a poco Edurne ha ido cogiendo confianza y, ahora sí, empezamos a quererla. Pero como a las lesbianas. Las queremos, pero sin pasarnos.
El otro día la chica y Pepe Herrero (el melenas que dirigía la orquesta en la versión Adagio Tour que se publicó el otro día) estaban en una recepción del Embajador de Austria; y entre Ferrero y Ferrero se marcaron una versión acústica de Amanecer que nos ha convencido. Pero así:
A nivel vocal la interpretación es perfecta. La entonación está justo donde tiene que estar, los gorgoritos suenan como tienen que sonar y la potencia vocal es la que tiene que ser. Y en cuanto al gran problema de Edurne hasta ahora, el de tener el mismo carisma que una alpargata, parece que las distancias cortas le favorecen (por aquello de verle sólo de pechotes para arriba) y que ha practicado las caras que ha de poner en cada momento. ¿Y por qué es importante esto? Porque en Eurovisión hay muchos factores que pueden hacer que la canción gane o pase desapercibida, y si Edurne no se cree lo que está cantando (es decir, interpreta) va a ser como escuchar a los Supersingles si cantaran bien: muy bonito, pero más falso que un euro con la cara de Corina.
Por supuesto, el vídeo lo ha facilitado RTVE, lo que implica que la calidad del sonido está entre «una puta mierda» y «una mierda»:
https://youtu.be/BcTzCmJDwro
Como nota curiosa, si vais a la web de RTVE veréis una versión extendida en la que Edurne, toda campechana, intenta sobornar a todos los embajadores presentes en la sala a base de alcohol.
Sabía yo que tendríamos que haber mandado al nuestro.










