Lección 2:
Dentro de ti hay una estrella
MOTIVACIÓN.
Esa es la palabra mágica. Yo sé que muchos de vosotros pagáis los mejores gimnasios de la ciudad solo para hacer vida social y pasear por el barrio gay de turno poniendo cara de agotamiento mortal luciendo la mochila que regalan con la matrícula. Y hacéis bien. Porque una buena marica de manual no puede permitirse el lujo de entrenar en el gimnasio Manolito e hijos, sino que la presión social le fuerza a acudiar a clubs de fitness tipo Holmes Place, Dir, Virgin Active o el infame Gymage. Asumiendo que la idea de gimnasio de polígono nos aterra y que en el 80% de los casos es puro postureo… ¿qué tal un poquito de sudar para amortizar la cuota?

La motivación es algo básico para acudir al gimnasio. Yo siempre les comento a mis veintitrés mil quinientas setenta y cuatro mejores amigas que se visualicen dándolo todo en las mejores discotecas de Ibiza con el físico que desean tener (inserte aquí la imagen idílica de su cuerpo sudoroso).

No existe ninguna motivación más potente para un buen marica que imaginarse en su mente con el trabajo ya hecho o un buen drama (con final feliz, ¡por supuesto!) basado en hechos reales. Por que sí, la naturaleza (tan sabia para algunas cosas y tan hija de puta para otras) nos ha dado la habilidad de empatizar con cualquier drama ajeno, por lo que una historia de superación personal nos pone los ánimos por las nubes y con ganas de comernos el mundo y lo que haga falta.
Por eso os quiero hablar de una diosa del fitness, que te vende DVD’s con la misma facilidad que Leticia Sabater anima un cotarro y te monta un pollo: Jennifer Nicole Lee.

Pongámonos en situación.
El drama de la Jenni Jennifer Nicole empezó tras dar a luz a su segundo retoño. Según comenta el hecho de sufrir como una madre le dejó un cuerpo de espanto y con la báscula mirando a Cuenca: marcando más de 200 Lbs (90 kilos). Dice que se encontraba todo el día agotada, sin energía y con un complejo de maruja llena de quehaceres muy imposible. Así que ELLA, que es muy americana, muy Womanator, muy mujer siglo XXI, se dijo así misma: ¡UNA SOLUCIÓN QUIERO!

Así que se lió la manta a la cabeza (que es una expresión que nunca entendí del todo pero que es muy de historia de superación) se puso el chándal más hortera que tenía en el armario y empezó correr como Forrest las locas calle arriba y calle abajo. Cambió el Mcdonald´s por el Subway, el Starbucks por la cafetería de la esquina y la talla 48 por una 36. Por que a guerrera no le gana nadie y aunque sea rubia ha sabido rentabilizar su historia como nadie: se ha convertido en una auténtica gurú del fitness y la vida sana; y lo mismo te vende un DVD con sus quinientos mejores consejos para no acabar teniendo el cuerpo muy mal como te anuncia la última pastilla milagro que te deja el cuerpo de un modelo casi sin esfuerzo.
Así que con esta historia de superación personal quiero dejar claro que por muy rubia que seas o aunque tu peso alcance niveles Janet Jackson en horas bajas SIEMPRE hay una luz al final del camino.

Motívate cariño, ¡tú también puedes ser una estrella!









