Hace unos días pudimos escuchar el nuevo single de Calvin Harris, Summer, una de esas canciones que el chico compone como Galisteo hacía churros en su momento. Es decir: que salen muy bien pero van una detrás de otra, una detrás de otra, una detrás de otra…
Está claro que será un pelotazo, porque Harris es uno de los DJs de moda y todo el mundo le quiere (y le desea y le adora y bla, bla, bla), pero es innegable que el bueno de Calvin era mucho más original hace unos cuantos años y que ahora está empezando a padecer un severo caso de Davidguettitis y TODO lo que hace suena IGUAL.
«Hola, soy el Calvin Harris del pasado y he venido a decirte que tú antes molabas»
Esperábamos, tras ver la foto con la que promocionó el vídeo hace unos días, que al menos pudiéramos quitarnos la espinita disfrutando de su anatomía al descubierto y en movimiento cuando se estrenara. Pero no. A lo máximo que llegamos es a verle caminar por el desierto con una camiseta blanca a la que el aire mueve sensualmente como si fuera una sábana de satén en alguna canción random de Rocío Jurado.
¿Conclusión?
Calvin, estás perdiendo al público gay (y por público gay me refiero a mí, que me alzo en representante de TODAS). ¿Por qué tanta churri en bañador? ¿Por qué, si la canción se llama Summer, no te vemos disfrutar del summer en un speedo ajustadito? Que para esto enchufamos Supervivientes y vemos los huesos el paquete de Abraham. No te vamos a pedir que te comas los morros con un chulo en el próximo videoclip (aunque si quieres hacerlo no seremos Rita Ora nosotros los que te lo ipidamos). Pero o te pones las pilas y nos sacas temas más cañeros o llamas a JLo y que te preste alguno de los modelos de su último vídeo, que esto es un coñazo:
www.youtu.be/ebXbLfLACGM












