Antes de que Loreen recordara a todo el mundo el por qué del dicho «Si es Sueco, es molón» había una chica llamada Agnes Carlsson que ganó el Operación Triunfo sueco y revolucionó meda Europa con su «Release Me«.
Agnes, que arrasó en el Idol sueco y llevaba ya un par de discos a sus espaldas, alcanzó la fama internacional con «Dance! Pop! Love!» y desde entonces han pasado cuatro años.
En esos cuatro años Agnes ha estado yendo y viniendo sin que pareciera tener muy claro cuál iba a ser su siguiente paso. La discográfica se la quería llevar a E.E.U.U. pero ella al final insistió en quedarse en su tierra natal y trabajar con colaboradores que permitieran que su sonido madurara, encontrando así una personalidad que la distanciara un poco de los cientos de pop-acts anónimos que nos invaden cada día.
Y así ha nacido «Veritas», un disco que cumple todas las expectativas (tanto suyas como nuestras).
«Veritas» ha sido definido por algunas webs como lo que pasaría si metes en una batidora a la Kylie más pop y a la Robyn más atrevida. Doce temas de claro corte pop/dance, salpicados con algún down-tempo y alguna balada, que demuestran la potencia vocal de Agnes y que consiguen algo básico en un disco que parece que muchos han olvidado: coherencia sonora.
Para el disco Agnes se ha rodeado de colaboradores de excepción como Jonas Quant (productor de «Happiness» de Hurts), Fraser T. Smith (productor del disco de Claire Maguire o del «Set Fire To The Rain» de Adele), Magnus Lidehäll (colaborador habitual de Bloodshy & Avant), las Nervo Twins, Tony Nilsson o Vincent Pontare.
Así que no es de extrañar que el disco, además de resultar una experiencia totalmente disfrutable, termine destacando entre todo lo que tienes en tu iTunes (como ya hizo el «Prismophonic» de Christophe Willem en su momento).
Los cuatro primeros temas del disco, producidos por Quant, hacen las veces de carta de presentación de ese nuevo sonido más maduro que Agnes ha estado buscando. Sintetizadores potentes, con toques etéreos y arreglos corales únicos hacen de «Amazing» y «Walk Out Of Here» dos pequeñas joyas. «One Last Time«, uno de los singles del disco, es una balada que recuerda en cierta manera al sonido melancólico semi-ochentero que tenía el primer disco de HURTS pero a la que la voz de Agnes dota de una dimensión más brillante. Y «All I Want Is You«, el otro single del disco, es una auténtica maravilla; con un estribillo poderoso y con enganche y una producción soberbia.
Los siguientes tres temas, producidos por Nilsson, mantienen el sonido marcado por Quant. «Loaded«, con un estribillo absolutamente épico o «Human Touch» (probablemente la canción más schlager de todo el disco, Melodifestivalen 100%) dan paso a «Watching It Burn«, un down-tempo demoledor en el que Agnes muestra todo su poderío vocal y donde la producción (cuerdas, sintetizadores y base rítmica) brilla con luz propia.
«Got Me Good» es un crowd-pleaser. Lidehäll y Pontare se ponen los dancing shoes y nos arrastran a una pista de baile en la que los noventa se funden con el pop actual. Un track que, en cierta manera, te hace pensar en todo lo que Cheryl Cole podría hacer si no fuera de chunga por la vida y tuviera la voz de Agnes. Un track que se mueve entre Kylie y Britney (si, en ocasiones, ya sea por la melodía o por los arreglos vocales del middle-8, te recuerda a «Trip To Your Heart» no te sorprendas, Lidehäll fue uno de los artífices de esa maravilla de Brit).
«Like God» coge el testigo de la Kylie más electro, mezclando una estructura clásica con sonidos industriales, y acaba resultando uno de los grandes temas del disco, con una letra que deja claro que Agnes está aquí para decirte la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad: «Eres como Dios pero ¿no te sientes solo?»
«Into The Sun«, producida por Patrik Berger, recupera el sonido 100% pop y recoge algunos de los detalles que han destacado en la producción de otras canciones del disco (como las cuerdas o los sintetizadores casi etéreos). «Nothing Else Matters» es una balada en la que la voz de Agnes cobra absoluto protagonismo acompañada por unas cuerdas casi testimoniales que se fortalecen en la parte final del tema.
Hay dos bonus tracks para el disco: «Unforgiven«, bonus track de iTunes, es una canción que habría encajado perfectamente en el disco debut de Claire Maguire (cuerdas, percusiones y sintetizadores) y «Heart Rate«, bonus track en Spotify, up-tempo que recupera esa sensación de pop etéreo pero luminoso tan patente en el arranque del álbum.
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En definitiva, «Veritas» es un gran trabajo. Completo, coherente y con personalidad. La producción de algunos temas en ocasiones roza la genialidad y la voz de Agnes destaca sin problemas entre tanta mediocridad autotuneada que triunfa últimamente. Tal vez le falte un éxito rotundo como fue «Release Me» en su momento para que el disco alcance la popularidad de entonces, aunque temas como «All I Want Is You» lo superan en calidad y pueden marcar un antes y un después en la carrera de la artista.
Lo mejor de «Veritas» es que, bien escuchado, se nota que es un disco trabajado, realizado con ganas y con un objetivo identitario claro. Es el pop bien entendido, con personalidad y con madurez, con un sonido que encaja en la corriente pero destaca sobre el anonimato al que están condenados el 90% de los álbums que se presentan hoy en día y que, tras hacerte disfrutar unas semanas, no van a ninguna parte.
Agnes, si lo que querías era «madurar como artista» no sólo lo has conseguido sino que además te has marcado un gran disco.
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