Ojipláticos estamos con la segunda temporada de QQCCMH, el mejor reality de todos los tiempos. Aunque la sensación de esta segunda edición sean Pedriño y su madre Mary, otro personaje que nos da bastantes momentazos es Isidoro. Sí, ese cateto de un lejano pueblo llamado Almansa, en el que el tiempo se detuvo hace muchos años y los pobres se han quedado anclados en el chonismo y catetismo de los 90.
Isidoro no sólo es cateto, también es machista, retrógrado, inculto y con la risa más histriónica y desagradable que uno pueda escuchar. Pero el vendedor ambulante, en su periplo por QQCCMH, está demostrando que es más inocente que un niño, dejándonos escenas impagables que ningún otro adulto protagonizaría. Y es que el sentido del ridículo no es algo que Isidoro conozca. Por este motivo, le ha faltado tiempo para demostrarnos lo bien que baila junto a su madre Dolores: sin palabras.
Isidoro y su madre, están bailando.
¿Cómo puede alguien fijarse en semejante esperpento? Pues ahí están sus candidatas, chupando cámara a ver si tienen la suerte de ser la elegida. Aunque ellas son las primeras que se quedan a cuadros con la actitud, los comentarios y el estilo de vida de Isidoro. No me extrañaría que más de una se estuviera replanteado cambiarse de hijo al que pretender o incluso de acera. Por que, quién podría soportar una velada romántica… de botellón en el propio coche de Isidoro, el gran vendedor ambulante de Almansa. Viva la ley seca.
Isidoro: del botellón al matrimonio hay un paso.
«Conforme la vea, le tiro el dardo», «Me pongo mis pantaloncicos del Zara», «Con el frío se me encoge», «Nada es lineal», «A vivir la vida tronco», «Por ti… y por el Barça» o «Muy bien vieja» son sólo algunas de las perlas de Isidoro dixit. Además, ha demostrado que no tiene ni idea de cultura: si es que ni siquiera sabe quién es Salvador Dalí. Pero de carne… ¡ay! de carne sí que sabe Isidoro, o al menos lo intenta. ¿Conocerá el significado de ‘hacer la cobra’? Santa paciencia…









