El mundo heterosexual siempre suele ir un poquito por detrás del mundo gay en determinados temas, y hoy os vamos a hablar de algo que está haciendo que muchos se lleven las manos a la cabeza pero que en realidad no es nada nuevo bajo el sol: los bug chasers.

Imagen de una campaña contra el SIDA

En el argot gay se conoce como bug chasers a aquellas personas que buscan por activa y por pasiva (sí, pun intended) contraer el VIH. Los bug chasers andan en busca y captura de un gift giver, una persona seropositiva que se preste a contagiarles con el virus. Pensarás que es un poco absurdo ponerse a buscar activamente a alguien que te lo transmita cuando lo más “fácil” es ser muy poco cuidadoso en tus relaciones sexuales, pero hay varios factores que hacen que el bug chasers se las vea bastante putas para conseguirlo. Por un lado está el hecho de que la inmensa mayoría de personas con VIH tienen mucho cuidado en sus relaciones sexuales (aunque a algunos os cueste creerlo, es parte del estigma con el que viven las personas seropositivas) y por otro que esas personas suelen estar en tratamientos antirretrovirales que han suprimido la carga del virus en sangre de forma que se ha vuelto casi imposible de transmitir.

Por eso la persona que transmite el virus recibe el nombre de gift giver, porque lo que realmente busca el bug chaser no es un encuentro casual que le lleve a contraer el VIH sino que parte del “ritual” implica que la persona serpositiva se preste a contagiarle y lo haga de forma totalmente consciente.

Hay varios motivos por los que se “entiende” que los bug chasers buscan lo que buscan. Unos lo hacen porque contagiarse con el VIH les supone romper el último tabú en el terreno sexual, otros lo hacen como forma de “protesta” ante las normas que heterosexualizan el sexo y otros lo hacen porque tienen una pareja seropositiva y creen que así se fortalecerá la relación.

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De todo hay en la viña del Señor

No te voy a soltar la chapa sobre este tema porque es algo de lo que hace años que se habla. Una rápida búsqueda en Google te llevará a encontrar la entrada en la Wikipedia, entrevistas a personas que lo practican o artículos en periódicos como La Vanguardia de hace 6 años. Si viste Queer As Folk recordarás un capítulo en el que un alumno de Ben, el profesor de universidad buenorro seropositivo, se encontraba con un alumno que le pedía que le infectara para alcanzar una especie de estado psicológico que le ayudar a la hora de escribir poesía. Sí, era bastante más real de lo que pensabas.

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San Francisco quiere "llegar a cero" nuevas infecciones por VIH

¿Y por qué te hablo de esto ahora?

El otro día el director del departamento de enfermedades infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona, Josep Mallolas, acudió a la Cadena Ser y en mitad de la entrevista habló sobre este tema y sobre las “ruletas sexuales“, encuentros en los que varias personas se reúnen para montar una orgía bareback sabiendo que uno de ellos es seropositivo. No sólo seropositivo: idiota. Y no porque se preste a infectar a otros si no porque para poder infectar a otros está poniendo en riesgo su propia salud al no tomar tratamientos antirretrovirales que mantengan sus niveles de VIH en sangre indetectables (y por lo tanto no sólo no pueda transmitirlo sino que puede desarrollar serias complicaciones de salud).

Dentro de esa intervención radiofónica Mallolas explicaba el caso de un paciente homosexual de 22 años que le dijo que no quería pasarse la vida pegado a un preservativo para disfrutar del sexo y por eso había tomado la decisión de infectarse y comenzar el tratamiento antirretroviral para mantener la carga viral indetectable. “Me quedé helado“, explica el doctor.

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Recreación: El docto Mallolas quedándose helado

El resultado, evidentemente, ha sido una ola de opiniones en artículos como éste de El Periódico o en redes sociales que han creado (o pretenden crear, más bien) una alarma social inexistente sobre algo que consideran novedoso y peligroso. Lo primero no lo es, el bug chasing y las ruletas sexuales son un fenómeno que surgió a finales de los 90 (cuando el VIH dejó de suponer una sentencia de muerte en el primer mundo); y lo segundo realmente tampoco lo es: la salud sexual es responsabilidad de cada uno y si tomas las medidas adecuadas -folla con condón y, con suerte, toma la PrEP- tienes muy pocas probabilidades de contraer el VIH aunque te encuentres con una persona seropositiva irresponsable (que son MUY POCAS).

El problema del tratamiento que se está haciendo en los medios como la SER o El Periódico de este tema es que han caído en el sensacionalismo barato que busca seguir perpetuando el estigma de las personas seropositivas a base de escandalizar al personal. El Comitè 1er de Desembre ha emitido un comunicado en el que recuerdan que no hay datos suficientes para describir de forma contrastada y rigurosa el fenómeno de las ruletas sexuales y que el sensacionalismo con el que se trata la noticia “crea una alarma social innecesaria y perpetua los estereotipos negativos asociados al VIH y a las personas que viven con el virus, tanto desde el punto de vista del contenido como del lenguaje utilizado.” Además recuerdan que noticias así “dinamitan los esfuerzo que estamos haciendo las entidades que trabajamos en la prevención del VIH y otras ITS y la promoción de la salud sexual para entender un fenómeno complejo.

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Reino Unido le dice NO a la PrEP

Más rigor periodístico, menos estigma y discriminación es lo que reclaman desde el comité mientras invitan a que los medios no caigan en estereotipos y lugares comunes y que “traten de entender sin juzgar“.

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Juzgando a los que juzgan

Por otro lado, en la noticia de El Periódico que se hace eco de esas declaraciones del doctor Mallolas, no pierden la oportunidad para recordar que el tratamiento que sigue una persona seropositiva “cuesta a la Conselleria de Salut unos 7.000 euros del año, más los fármacos que el paciente necesita para eliminar otras infecciones ocasionales, frecuentes en estas personas“. Porque claro, qué mejor manera de no perpetuar el estigma del VIH que recordar a todo el mundo lo que le cuesta a la sanidad pública el tratamiento de una persona seropositiva. Suponemos, porque no queremos pensar que en El Periódico perpetúan la serofobia, que cuando entrevistan a un famoso que fuma un cigarro le recuerdan lo que cuesta el tratamiento del cáncer de pulmón a la Conselleria de Salut. O que cuando celebran las bondades de los fofisanos también recuerdan lo que le cuestan a la Conselleria de Salut las enfermedades coronarias.

En realidad lo más fácil en estos casos es, como ya imaginas, no tratar de crear sensacionalismo barato señalando lo que cuesta un tratamiento sin recordar (por ejemplo) que tanto el seropositivo, como el fumador, como el gordo, como el deportista, como el conductor que no se pone el cinturón, son los encargados de pagar los impuestos que mantienen la Sanidad Pública. Porque “público” no significa “GRATUITO”.

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¿Eh? ¿EH?

Lo ideal sería que medios como la SER o El Periódico expliquen, por ejemplo, lo que costaría la PrEP y por qué las autoridades sanitarias españolas no parecen estar haciendo ningún movimiento para aprobarla en nuestro país. Por aquello de que estamos en 2016, no en 1996. Así la próxima vez que el doctor Mallolas se encuentre con un chico que le dice que no quiere usar el preservativo la alternativa no sea “quedarse helado” y hablar de bug-chasers si no recetarle Truvada*.

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Rupaul approves

*Recuerda: el Truvada como PrEP es efectivo a la hora de reducir el riesgo de infección por VIH pero no de otras ITS. La PrEP no sustituye al condón y hay que seguir utilizándolo. En caso de que no lo hagas puedes contraer otra infección de transmisión sexual o puedes toparte con una cepa del VIH que sea resistente al tratamiento y acabar infectado.

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