Como muchos hombres, yo también he tenido experiencias homosexuales y no me avergüenzo de ello. Nunca me ha importado lo que la gente piense de mí.”  (Marlon Brando)

Referente universal de la aristocracia actoral salida del Actors Studio y hombre sensible, cultivado, de espíritu anárquico y hedonista (todas esas cualidades que ansías descubrir tras la manida expresión “no busco sexo exprés” de tus ligues del Wapo), puede decirse que Marlon Brando estaba destinado a convertirse en el mito que es.

BrandocervezaFantasea luego con el líquido blanco que corre sobre Marlon y sigue leyendo

Considerado por muchos como el mejor actor de cine que ha existido, Brando fue la primera figura hollywoodiense capaz de forjarse de forma rotunda una imagen de sex symbol masculino y simultanearla sin problemas con un prestigio profesional incuestionable. Vamos, lo que todo marica con un alto status laboral sueña inútilmente con lograr.

A pesar de alcanzar muy pronto el estrellato teatral encarnando al bestial Stanley Kowalski de Un tranvía llamado Deseo en Broadway y haber demostrado con Hombres, su debut cinematográfico dirigido por Fred Zinnemann, no sólo el potencial interpretativo que poseía sino también una pletórica carnalidad natural…

brandomenEsto es cascarlas bien y lo demás son tonterías

…Marlon Brando se convirtió en la sensación cinematográfica de su generación cuando repitió su brutal Kowalski en la adaptación de Un tranvía … que para la gran pantalla dirigió, tras haberlo hecho en las tablas neoyorquinas, Elia Kazan  en 1951.

Emparejado a una sublime Vivien Leigh en el papel de Blanche Dubois, Marlon Brando conmocionó al público con la crudeza y el verismo que aportó al Stanley del film de Kazan, así como por la rudeza lasciva de su presencia sexual en celuloide. Para que lo entiendas: es la clase de impudicia que muchos os obstináis en buscar infructuosamente cada noche en la Casa de Campo.

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Si nunca antes se había plasmado en cine con tal virulencia la crueldad poética de la dramaturgia de Tennessee Williams como en la traslación a imágenes que hizo Elia Kazan de su obra teatral, tampoco, hasta el estreno de Un tranvía llamado Deseo se había podido disfrutar en la gran pantalla de un hombre de virilidad tan explosiva como la de Marlon.

El Kowalski de Brando turbó a infinidad de espectadores tanto por el primitivismo carnal que incendiaba las secuencias en las que aparecía como por la vulnerabilidad recóndita que mostraba en determinados momentos de la historia. (Quien haya cazado a un macho similar, de sexualidad recia y algo de sensibilidad que nos escriba contándonos su secreto, porfaplis.)

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La irregular carrera de Marlon Brando hasta llegar a los años setenta, década en la que se asentó definitivamente la mitología que rodea su personalidad y durante la cual realizó las declaraciones apuntadas acerca de sus relaciones homosexuales, nos dio la cachonda oportunidad de verlo enfundado en cuero en una modesta película de 1953 titulada Salvaje…

brandowildoneCon paso garboso rumbo al Leather

En 1967, trece años después de ganar un primer Oscar por su meritoria labor en La ley del silencio (nuevamente dirigido por Kazan), Brando quiso romper con su popular imagen de macho dominante asumiendo el rol del Mayor Penderton, el militar homosexual reprimido protagonista de la procaz Reflejos en un ojo dorado.

En el extraño film dirigido por John Huston (adaptación de una brillante novela de Carson McCullers) el personaje de Marlon Brando era humillado constantemente e incluso azotado por una esposa voraz interpretada con astuta zafiedad por Elizabeth Taylor.

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Ya en los setenta, Marlon Brando se dio plena libertad para actuar públicamente como le diera la gana y además de hacerse con el codiciado papel de Don Vito Corleone en la obra maestra de Francis F. Coppola El Padrino, (interpretación por la que ganó un segundo Oscar que rechazó como protesta por el genocidio sufrido por los indios de Norteamérica), protagonizó la controvertida El último tango en París dirigida por Bernardo Bertolucci.

brandomanteca2Lubricando con mantequilla se da mejor por culo en caso de urgencia

El machista y a ratos depravado trabajo de Brando en el film erótico-intelectual de Bertolucci (su guión versaba en un primer borrador sobre una pareja de hombres pero por presiones del productor se convirtió en mujer al personaje vejado sexual y psicológicamente por Marlon) supuso la coronación de la animalidad viril de su imagen cinematográfica.

Por añadidura, gracias a una polémica secuencia ideada entre él y Bernardo B. varias generaciones de espectadores aprendieron que para facilitar el enculamiento tan sólo es preciso tener a mano un poco de mantequilla. Nada pudo haber más acertado como culminación del mito Brando.

Y es que…dar por culo adecuadamente puede constituir el cénit de toda una vida.