(Foto: Chip Somodevilla/Getty Images)
  • La retirada del Obamacare por parte de la administración Trump dejará a 24 millones de estadounidenses sin seguro médico en 10 años.
  • Sin financiación federal, el acceso a la PrEP será casi imposible para las personas que más la necesitan.

Cuando Donald Trump ganó las elecciones todos sabíamos que Estados Unidos se iba a meter por una de las puertas del tiempo de su propio Ministerio e iban a despertarse de golpe en 1956 (como poco). Y, efectivamente… ¡Feliz 1956!

La administración Trump ya ha dejado claro que los derechos LGTB le importan un pepino, pero nuestro colectivo no es el único al que han declarado la guerra. Con una ley de Libertades Religiosas planeando sobre la mesa de Trump (y con rumores de que si no la ha aprobado ya es gracias a la oposición de su hija y su yerno) y con la directriz que obligaba a los organismos públicos a permitir que las personas trans utilizaran el baño del género con el que se identifican ya derogada, el siguiente objetivo de Trump es cargarse el Obamacare. O, lo que es lo mismo, la “Seguridad Social” americana.

Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, que es un órgano no partidista e independiente, si Trump se carga el Obamacare y aplica sus políticas, el año que viene habrá 14 millones de estadounidenses sin seguro médico; cifra que aumentará hasta los 24 millones en 2026, lo que llevará el total de personas sin acceso a la medicina a 56 millones de personas.

Y sí, el acceso a la PrEP será una de las cosas que más se van a complicar en un futuro relativamente inmediato. Con media Europa debatiendo si implementerla y cómo hacerlo con la vista puesta en los buenos resultados que el Truvada ha dado como tratamiento de profilaxis pre-exposición, los americanos ahora quieren volver al principio y cargarse todos los esfuerzos que han hecho para combatir el VIH.

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Básicamente lo que Trump y los suyos quieren hacer es retirar fondos de la Affordable Care Act (el Obamacare) de forma gradual, fondos que se utilizan para asegurarse de que las personas con menos ingresos tienen acceso a los tratamientos médicos costeando parte del total. Vamos, lo que viene a ser la Seguridad Social. El coste de la PrEP sin seguro médico asciende a unos 1.500$ al mes (con seguro el precio oscila entre los 0 y los 500$) lo que evidentemente lo haría inalcanzable para las personas con ingresos más bajos, que son justamente los que más necesitan la pastilla.

No importa las vueltas que le des, una retirada sería devastadora” explica Noël Gordon Jr, especialista en prevención del VIH e igualdad sanitaria de la Human Rights Campaign, “No sólo detendría el progreso que hemos conseguido, sino que tendría el potencial de girar las tornas en la otra dirección y que veamos una potencial expansión del VIH.

Según datos de Gilead, la farmacéutica que fabrica la Truvada, actualmente se prescribe la PrEP a unos 80.000 personas; y en esa cifra no se cuentan las personas que acceden al tratamiento a través del Obamacare). Según el CDC hay 1.200.000 americanos que son “buenos candidatos” para el tratamiento. Y no vamos a repetir que, a pesar de su elevado coste, la PrEP supone un ahorro tremendo a largo plazo al evitar nuevos casos de VIH que requieren medicación antirretroviral de por vida.

Los activistas LGTBI estadounidenses están, evidentemente, en pie de guerra. Bueno, de hecho medio Estados Unidos lo está. Pero en este caso en particular, como señalan varios analistas, es imposible no ver este movimiento como un ataque directo a las personas LGTBI que son las que más necesitan y las que más se benefician del tratamiento.

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Fuente: Time