El poeta, cuentista, ensayista uruguayo Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia (1920-2009), vivió en España en el exilio durante seis años pues, en su país, Uruguay (y en media Latinoamérica) había una cruenta dictadura. Y precisamente es ese periodo de la vida del escritor, que va de 1977 a 1983, en el que se centra esta buena obra teatral con solo dos actores, la joven española Esther Vega y el viejo argentino Emilio Linder.

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1955. Un joven Benedetti con su esposa, Luz López, a la que se recuerda durante toda la obra.

Una mujer desnuda y en lo oscuro se representa sobre un escenario lleno de maletas, que hacen las veces de mobiliario. A la izquierda del espectador, un montón de libros, periódicos, papeles viejos, ropa; en el centro, una especie de escultura hecha con maletas y, a la derecha, algunas sillas y más maletas. Sobre una música popular uruguaya-argentina, donde no faltan los clásicos tangos, folclore, música llanera de esos países del cono sur de Iberoamérica, se desgranan poemas, fragmentos de cuentos, ensayos y hasta discursos del gran escritor uruguayo. En esto se alternan Linder y Vega; el primero, como Mario Benedetti; la segunda, convertida en su musa, en su esposa, en encarnación de poema, en chica de la calle ¡y hasta en Fidel Castro! Así, también pasan por el escenario imágenes, sonidos, voces pregrabadas reales y sucesos de esos años de peregrinaje del escritor, cuando tuvo que huir de su patria por culpa de la dictadura militar de 1973.

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Esther Vega y Emilio Linder en un momento de la función.

Como todo el o la que esté familiarizado-a con la obra “media” de Benedetti (la de mitad-finales de los años setenta) sabrá que casi todo lo que escribió el poeta en el exilio fue dedicado a las víctimas de esa y otras dicturas y a los muchos refugiados procedentes de Hispanoamérica, convirtiéndose la pieza, a su vez, en una alegoría del actual exilio y de los emigrantes que dejan su país por necesidad. Una mujer desnuda y en lo oscuro, no escatima en presentarnos la espantosa realidad con esa crudeza, precisa como un láser, que tenía Benedetti; así, se narran torturas, muertes, humillaciones que los gobiernos argentinos y uruguayos infligían a la gente joven por causas tan peregrinas como “llevar el pelo largo”. Algo que al aficionado a Benedetti no cogerá de nuevas, especialmente si ha leído obras como Geografías o si ha asistido a representaciones de la escalofriante obra de teatro Pedro y el capitán.

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Uno de los momentos más espeluznantes de la representación.

La obra pasa de puntillas sobre la responsabilidad que el pueblo llano tenía sobre estas dictaduras, centrándose más en el dramatismo de las víctimas que en el miedo y fanatismo de la masa no pensante. A su vez, la función también balancea con otro famoso aspecto de la vida de Benedetti: su pasíon por las mujeres y sus coqueteos de viejo galán, en un impasse a veces algo forzado y con no demasiado tiempo para que el espectador se recupere del terrible segmento anterior antes de pasar a otro sketch más “suave y frívolo”

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Carne, mucha carne en "El cabaret de los hombres perdidos"
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Esther Linder en el papel de la musa de Benedetti.

 

FICHA:
UNA MUJER DESNUDA Y EN LO OSCURO. Basada en escritos de Mario Benedetti.
REPARTO: Esther Vega y Emilio Linder.
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Mario Hernández.
DISEÑO Y ESPACIO ESCÉNICO: Isis de Coura.