Un tour de force interpretativo es lo que la actriz Celia Nadal y el actor Javier Manzanera, responsables también de la escritura del texto de La Mudanza y pareja en la vida real (momento revista del corazón), han hecho en esta interesante obra que comienza como una comedia para ir derivando, poco a poco, en otra cosa.

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Paco y Emilia forman una pareja que tiene que desalojar la casa donde viven, pues el banco les obliga a ello. Mientras meten cosas en cajas, van apareciendo recuerdos de la vida en común de ambos y Emilia rememora a sus abuelos, que compraron esa casa cincuenta años antes, en 1961.

114-I4fb3e1801141337188736-ev-1Celia Nadal y Javier Manzanera como Emilia y Paco en 2011.

A partir de entonces, se entremezclan la historia de los novios en 2011 con la de los abuelos en 1961, cambiando el actor y la  actriz de tercio cada dos por tres, de forma rápida y concisa, mientras la casa se va desalojando lentamente.

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Los abuelos de Emilia, Mari Carmen y Emilio, en 1961.

Un estupendo ejercicio de imaginación en el que La Mudanza recorre la historia sentimental de cada pareja, siendo la pieza una alegoría de las mudanzas de los años sesenta, cuando nuestros antepasados emigraban a Alemania u otros países, en busca de trabajo; y las mudanzas (más bien desahucios) actuales, en los que por no pagar los recibos atrasados el banco se lleva tu propia casa. Así, Emilia y Paco son una pareja en apuros (como tantas hay hoy en día) que invirtieron en un proyecto empresarial que salió mal; hipotecaron la casa familiar y casi perecen en el intento; teniendo que mendigar cobijo a familiares, conocidos, incluso enemigos; malvendiendo sus pertenencias y ahorrando hasta el último céntimo sin tan siquiera permitirse vacaciones, conformándose con ir a otros países por medio de su imaginación (y de internet).

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La Fuerza del Destino: Mecano resucita
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Un viaje sin salir de casa.

Es también un estupendo fresco de cómo son las relaciones amorosas de pareja y cómo hombres y mujeres (u hombres y  hombres o mujeres y mujeres, que en cuestión de pareja al final todo es lo mismo: todos tenemos ilusiones y facturas que pagar -sea la pareja del signo sexual que sea- y, si queda tiempo, incluso hay amor) siguen siendo tan diametralmente opuestos a lo largo de los siglos e, incluso, los milenios; por lo que la lucha de sexos y las escenas jocosas que surgen de ahí, son numerosas y están muy bien traídas.

Tampoco se ahorran los momentos tristes ni las lágrimas por la lucha vital, el esfuerzo diario para salir adelante a pesar de las adversidades o la manera en que las ilusiones y proyectos se los lleva el viento.

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Los recuerdos, ilusiones y proyectos de la pareja van quedando atrás mientras se hace la mudanza.

Lo mejor es la genial interpretación de Celia Nadal y Javier Manzanera, por supuesto, que desdoblan sus personalidades, se tiran por el suelo, hablan, gritan, gesticulan y, cada noche, desalojan una casa entera para volverla a montar. Si bien, la obra acusa un enfoque algo acartonado, especialmente en su parte central, queriendo contar demasiado. Las idas y venidas de 2011 a 1961 y viceversa son sorprendentes al principio pero luego llegan a cansar un poco; asimismo, no se entiende muy bien el uso, algo forzado, de las diapositivas y proyecciones. Y hay algún segmento que se podrían haber ahorrado (la escena en la que ella interpreta el tema Perdido, de Juan Tizol, da cosica).

Sin embargo, todo eso no empaña los muchos momentos de emoción y de risa y lo bien traído que está el mensaje de la obra: Quién tiene el mundo por casa, no tiene casa propia.

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Cabe destacar, además, la estupenda música original de Santi Martín.

Puedes ver La Mudanza los martes a las 22:00 en el Teatro Lara de Madrid. Compra tu entrada aquí.

FICHA:

Compañía: Perigallo Teatro

Dirección: João Mota

Intérpretes: Celia Nadal y Javier Manzanera

Música: Santi Martín.