Acaban de decirte que tienes VIH, que no es lo mismo que tener SIDA, y el mundo a tu alrededor se desploma y mil preguntas pasan por tu cabeza. Buscas en google y todo lo que encuentras está relacionado con la medicación, tratamiento y términos como CD4 o carga viral, pero lo que tú buscas no está, que es cómo soportar la carga emocional y cómo relacionarte con tu entorno. Desde aquí vamos a intentar ayudarte con algunas de esas cuestiones.

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Estoy deprimido y/o furioso ¿Es normal?

Completamente.Un diagnóstico así no es fácil de asimilar. Si crees que es necesario, existen multitud de centros que cuentan con asistencia psicológica y grupos de apoyo para personas con VIH. No los descartes. Siempre viene bien contar con gente que ha pasado por lo mismo que tú.

¿Tendré una vida normal?

Por supuesto. No hay nada que te impida desarrollar tu vida con total normalidad. Los tratamientos actuales han conseguido que el VIH se convierta en una enfermedad crónica y podrás hacer tu vida con total normalidad. El único “problema” con el que te vas a encontrar es que a fecha de hoy todavía existe un estigma social muy importante en relación con la enfermedad: la serofobia.

¿En qué consiste el tratamiento?

Tu médico te orientará en con la medicación a seguir. A día de hoy no hay cura para el VIH pero la medicación actual consigue reducir la cantidad de virus en sangre hasta hacerla indetectable. Eso sí, es importante la adhesión al mismo. Es decir, seguirlo al pie de la letra y no saltarse ninguna toma. Por lo demás, tendrás que controlar la alimentación y el ejercicio… pero es que eso también hay que hacerlo aunque no tengas VIH 🙂

¿Qué es la carga viral?

Es la cantidad de VIH que tienes en sangre. El virus necesita replicarse para sobrevivir y para ello utiliza los linfocitos T CD4.  Este es el motivo por el que la carga viral se usa como indicador de la capacidad del virus para destruir el sistema inmunológico. A menor carga viral, menos cantidad de virus en sangre y menor posibilidad de transmisión. A día de hoy, se considera que una persona con carga viral indetectable (tan poca cantidad de virus que no es posible contarla) no tiene capacidad de transmisión.

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¿Tengo que contarlo?

Esta es una decisión muy personal. Aunque la enfermedad esté controlada médicamente, como ya dijimos en una pregunta anterior, la serofobia continua siendo un grave problema. No obstante, llevar la enfermedad en silencio no es una tarea fácil, pero piensa bien en quién puedes confiar.

¿Y qué hago con mi pareja/ la persona que estoy conociendo?

No existe una respuesta mágica. Si tomas la decisión de contarlo, evalúa las consecuencias y las posibles reacciones. Tantea el terreno, saca el tema y mira cómo puede reaccionar. También te decimos que aquí hay muchas sorpresas: gente que esperabas que reaccionara mal que reacciona bien y viceversa.

¿Quién me va a querer?

Es una pregunta habitual que mucho tiene que ver con la propia autoestima. Hoy en día tener el virus no supone ningún impedimento para desarrollar relaciones afectivas y existen tantas parejas serodiscordantes (un miembro positivo y otro negativo) como parejas cuyos miembros son positivos. En cualquier caso, el virus no es determinante ni condicionante alguno.

¿Se acabó el tener sexo?

Definitivamente no. Tener VIH no implica en ningún momento que dejes de mantener relaciones sexuales, simplemente debes tomar las precaciones correspondientes, que son exactamente las mismas para todo el mundo.

¿Es normal tener miedo de contagiar a alguien? Normalmente cuando se piensa en tener sexo con una persona seropositiva, se piensa desde el punto de vista de la persona negativa y se tiende a culpabilizar al contrario. Sin embargo, es muy común que la persona con el virus tenga miedo de contagiar a su pareja. Es una cuestión de confianza en uno mismo y de saber relajarse y disfrutar.

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¿Y qué pasa con el trabajo?

Las personas con VIH no tienen ninguna obligación de comunicar su estado serológico. Sin embargo, es cierto que para algunos puestos si pueden exigirse las pruebas de VIH siempre que afecte a la capacidad o aptitud para el desempeño del empleo. Por ejemplo, actualmente en España no es posible acceder a un puesto en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado con VIH, a pesar de que desde diversos colectivos se ha solicitado la eliminación de dicha prohibición.

¿Y el reconocimiento médico de la empresa?

En ningún caso pueden hacerte la prueba del VIH sin tu consentimiento y en cualquier caso, prima el secreto médico. No obstante, es conveniente que consultes tu caso concreto con tu especialista que podrá indicarte sobre la conveniencia o no de hacerte dicho examen en función del tratamiento que estés tomando y sus posibles interacciones.

Como ves, tras el impacto inicial, tener VIH hoy en día es equiparable, por ejemplo, a tener diabetes. Sólo hay que seguir unas pautas básicas y sencillas para poder llevar una calidad de vida con absoluta normalidad. ¿Que das con una persona que te discrimina por tener el virus? Pues mira, también damos con homófobos y los mandamos a la mierda por la vida rápida ¿no? Esa es la actitud.

Sin embargo, es cierto que hay problemas a la hora de viajar, contratar un seguro o una hipoteca, pero eso te lo contamos en otro artículo.