• Tras siete meses desaparecido, Nico Hines vuelve a su puesto de editor jefe de The Daily Beast.
  • El “periodista” publicó un artículo en el que sacaba del armario a numerosos atletas durante los JJ.OO. de Río.

Han pasado siete meses desde que Nico Hines saltó a la fama por ser un desgraciado escribir y publicar un artículo en The Daily Beast en el que hablaba de cómo los atletas de los JJ.OO. de Río de Janeiro utilizaban las apps de ligoteo y se hinchaban a follar.

El artículo levantó muchísima polvareda y Hines tuvo que esconderse (y largarse de Río porque el COI le retiró la acreditación) porque gran parte del texto se basaba en el hecho de que Hines se instaló Grindr, se hizo pasar por un gay, no avisó de que era periodista y luego ofreció tantos detalles sobre las identidades de los atletas con los que hablaba que era muy fácil adivinar quiénes eran. Eso no sólo era una violación de la intimidad de los atletas, también sacó del armario a algunos que provenían de países en los que la homosexualidad está castigada y, por lo tanto, puso la vida de estos chicos en peligro.

Siete meses después, tras una auténtica tormenta que llevó a The Daily Beast a tener que retirar el artículo y pedir perdón más veces de las que un medio debería pedir perdón; Hines ha reaparecido. En la página del magazine han publicado un pequeño texto en el que Hines se disculpa por una historia “que nunca debió concebirse, escribirse o publicarse“.

La historia sobre los atletas utilizando las apps de ligue en la villa Olímpica no pedía el consentimiento de nadie ni ofrecía un bien público. El artículo se entrometía en la vida de personas que tenían derecho a que las dejaran en paz. Para algunos lectores reavivó estereotipos LGTBQ feos y antiguos. Y yo no me representé de forma adecuada cuando me documentaba para el texto. Estos fueron errores muy graves, y me arrepiento mucho.

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Hines, además, reconoce que el principal error que cometió con su artículo fue no darse cuenta de la diferencia entre tener un perfil en Tinder y uno en Grindr: “Debería haber entendido que Grindr es más que una app de ligue; se ha convertido en un espacio seguro para una comunidad que necesita ese espacio seguro.” Además pide disculpas por su insensibilidad a la hora de valorar los temores a los que se enfrentan las personas LGTB, y más cuando se expone su privacidad: “Desde que publiqué el artículo he recibido cientos de e-mails recordándome que muchos miembros de la comunidad LGTBQ no siempre se sienten seguros y confían en la sociedad en general y soy consciente de que he contribuido a ese miedo. Al no darme cuenta del daño que estaba causando al entrometerme en ese espacio seguro, fui culpable de reforzar esas emociones.

Hines, además, reconoce que como hombre blanco cisgénero y heterosexual no tenía ni puta idea de lo que realmente estaba haciendo: “Antes de escribir esta historia no entendía el verdadero significado de la frase ‘analiza tu privilegio’

 

A la disculpa le acompaña una nota editorial de The Daily Beast en la que vuelven a pedir disculpas por publicar la historia y en la que anuncian que tras siete meses de “intensa reflexión“, Hines vuelve a incorporarse a su puesto de editor senior en Londres y que la web, como medio de comunicación, se compromete a contar la verdad y luchar por el bien público: “Seguiremos enfrentándonos a los abusones y a los intolerantes, valoraremos la cultura inclusiva y seremos una voz de apoyo orgullosa para la comunidad LGTBQ.

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¿Te digo lo que me parece a mí todo esto? Hombres cis-hetero cagándola como sólo los hombres cis-hetero pueden cagarla y dándose palmaditas en sus espaldas cis-hetero porque ¡qué bien lo hemos hecho, cabrón!

Porque al final los que acabaron jodidos fueron los atletas y Hines ni siquiera ha sufrido por si perdía su trabajo. Que se vayan a la mierda.

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Fuente: The Daily Beast

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