Nigel al aparato queridas.

Entre cigarro y cigarro me he acordado de vosotras, reinas del drama sin deferencia y de cuánto me echáis de menos. Lo sé, me necesitáis en vuestras vidas. Yo también a vosotras, no lo voy a negar, pero aún así os informo de que me he acordado de vosotras mientras sacaba polvo de detrás del armario y lo metía en un sobre con membrete de EstoyBailando.com destinado a Kate Moss, porque me han comentado que menos los polvos esos que nos echamos entre nosotras, locas antisistema, el resto de polvos se los mete ella por la vagina la nariz. En qué estaré pensando.

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El caso es que quería hablaros de mis días de motivación y autoamordespellejándome el nabo cual gata en celo porque sí. Porque unos días de fiesta bien valen un poco de amor al prójimo. Maldita la gracia que yo, princesa por excelencia, no tenía prójimo al que amar, así que acabé amándome solo. Bailando frente al espejo tamaño familiar del baño; porque si una decide hacerse narcisista lo hace ¡a lo grande!. Es decir, mirándose como si no hubiera un mañana y comiéndose con los ojos al ritmo del WOW de Inna; pues una se vuelve loca porque sí, Porque tú te planteas que si no hubieras nacido amante de los rabos princesa pues te gustaría esa mujer. Pero te conformas con ver Magic Mike después de leer esa crítica estupenda y aceptar que sí, que eres una Marijose más del montón.

Y por eso cuando vas al 100 montaditos a celebrar la fiesta española (del colesterol) pues te pones de nombre Marijose, y que le jodan al locutor buenorrísimo del susodicho establecimiento. Que al llamar a Marijose ahí que te plantas tú, enfundada en tus pitillos encerados que te aprietan el culo, y el paquete al ver a semejante hombre dándote una salchicha entre pan y pan y tú pensando qué le harías a la salchicha del mismo… Y ahí que te luces tú, con tu camiseta recortada de los Ramones, luciendo más costillar que una carnicería de barrio, una cazadora de paño de estilo militar con más botones que un mando de la televisión japonesa y unas botas militares que, bendito eBay, has decorado con tachuelas doradas redondas porque este año se lleva el look militar y tú, por muy antisistema que seas querida mía, luces el orgullo por la fiesta nacional vestida cual soldada en el día de la patria. 

Y como eres adoradora de Pilar Rubio has de estar perfecta en su fiesta, la del Pilar. No la de los Ramones.

Dios te libre de ir por ahí vestida cual mamarracha descarriada rodeada de hombres sudorosos que no conocen el significado de las palabras ESPUMA-DE-AFEITAR-PEINE-SILKÈPIL-DEPILACIÓN-CORPORAL…

Así que te lanzas a la aventura yendo de motera sin moto: en transporte público por la vida. Luciendo el look motero-militar que tanto te vende Zara…

Ay…

Amancio. Querido y odiado. ¿Qué haríamos sin ti las mamarrachas como yo? ¿Vestir de Bershka? ¿De Pull and Bear? ¿Irnos a Massimo Dutti?… Hostia calla ¡que son todas del mismo! Hay que ver qué daño me hacen los días de masturbación masiva y de corridas mentales

Y tú, como eres muy de la patria exclamas: “¡Que vivan los toros!” Porque se corren en las corridas. Y luego clamas al cielo: ¿Por qué YO, que soy tan guapa y tan lista, no tengo un príncipe ni un dentista?

Pues por venganza, amor. Porque tú das envidia saliendo divina de tu casa y demostrando que durante la fiesta nacional tú vistes como un antisistema que no desentonaría en un concierto de AC/DC; pero con más glamour. Y sólo lo haces para demostrar al mundo que tienes estilo y que con tu ropa, y tu estilo, y tu amor propio, y tu autosuficiencia eres capaz de gritar ¡que le jodan al mundo!.

Y que me jodan a mí, por favor, que falta me va haciendo.

Así, sin más, perfecta…

 

Nigel

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