• Muere a los 70 años el “doctor” Joseph Nicolosi, fundador de la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad y firme defensor de las “terapias de conversión”.
  • Y no. No nos da ninguna pena.

Se ha muerto Joseph Nicolosi.

Podría ser políticamente correcto y decir que no hay que alegrarse de estas cosas y que a pesar de repudiar las ideas de Nicolosi pues era un ser humano y tiene su dignidad y todo eso… Pero chico, qué quieres que te diga, un señor que ha hecho tantísimo daño (de forma consciente) a tantísima gente; que ha negado a tantísimas personas su dignidad… Pues no me da ninguna pena que se haya muerto. No voy a decirte que me alegre de que se haya muerto pero no porque no me alegre sino porque el daño ya estaba hecho.

Y si eso te molesta o te parece inadecuado, piensa en todas las personas que se habrán suicidado por culpa de las ideas de este energúmeno, ábrete tu web y me dices qué te parece.

El “doctor” Nicolosi murió el pasado día 9 a los 70 años debido a complicaciones derivadas de una gripe. Nicolosi fue el fundador de la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad (la NARTH), centro en el que se defendía y se practicaba la “terapia reparativa“, también conocida como “terapia de conversión“. Las comillas son importantes porque, evidentemente, sus métodos no tenían nada de “terapia”; eran simple tortura homófoba que buscaba suprimir la identidad y la sexualidad de los individuos que no necesitan cambiar nada porque no tienen ningún problema: es la homofobia de los demás lo que les provoca sufrimiento.

Te in-Teresa
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Algunas de las tonterías que Nicolosi recomendaba a sus pacientes para dejar de ser homosexuales eran beber mucho Gatorade o llamar a sus amigos “Tío” para ser más masculinos. Autor de varios libros, Nicolosi aseguró en varias ocasiones que estaba convencido de que ningún hombre homosexual podía estar realmente en paz o que la homosexualidad podía ser resultado de los “fracasos y frustraciones” del hombre heterosexual.

Las ideas de Nicolosi, obviamente, fueron denunciadas y negadas por gran parte de la comunidad científica, desde la Asociación Médica Americana hasta las asociaciones americanas de Psicología y Psiquiatría, y además sus métodos estaban prohibidos en Vermont, Oregón, Nueva Jersey, Ilinois y California. Hace un par de años, por ejemplo, a Nicolosi se le prohibió acudir a un juicio contra un proveedor de “terapias de conversión” como testigo experto porque el juez consideró que las opiniones de profesionales que van en contra del “abrumador peso de la opinión científicano podían ser admitidas.

Y ahora es cuando viene el tonto de turno a hablarnos de la “libertad de expresión“. ¿Verdad?

La mala noticia es que a pesar de que Nicolosi esté muerto, sus ideas se han propagado extensamente entre ciertos sectores ultras y homófobos, y han dado una legitimidad falsa a todos los que creen que la homosexualidad se puede “curar”.

A toda esa gente, les dedico un emotivo y glorioso:

  • RepeLust

    Con esa cara de suavona, antes tenía que haberse ido…

  • Raquel

    Nicolosi ayudó a miles de personas que deseaban dejar de vivir una vida homosexual. Hizo mucho bien y nadie se suicida porque alguien ofrezca la alternativa de vivir de otra forma