¿Por qué cuando Mercedes Milá llama “gordo” a un científico se entiende como un insulto pero cuando HazteOir agrede al colectivo LGTB se les defiende en aras de la “libertad de expresión”?

Hace unos días las redes ardieron por lo que ocurrió en el plató del Chester In Love en el que se entrevistaba a Mercedes Milá. La expresentadora de Gran Hermano se enfrentó con un científico que explicó que el libro que la Milá defiende a capa y espada, La Enzima Prodigiosa, es pura charlatanería y que la ciencia contradice todo lo que la Milá defiende. Ante los argumentos objetivos de José Miguel Mulet, bioquímico de profesión, la presentadora le espetó un “lo primero que tienes que hacer es adelgazar, porque estás gordo“.

Todo el mundo (salvo algún medio que aprovechó la ocasión para hacerle la pelota a la veterana periodista) coincidió entonces en que Mercedes había meado fuera de tiesto y que su respuesta no era un argumento válido. Era un insulto. Y ese insulto no era una opinión.

Al día siguiente Mulet resumió a la perfección en un tweet cuál era el problema de fondo en la falta de argumentos de Milà:

Mediaset, empresa de la que Milà es una de sus caras más visibles, está implicada estas semanas en una gran campaña de concienciación contra el bullying escolar. Y justamente eso fue Mercedes en el plató del Chester: una abusona.

El insulto de Mercedes no se aceptó en ningún momento como libertad de expresión porque, básicamente, no era una opinión. Porque lo que hizo fue atacar la dignidad de una persona para contrarrestar unos argumentos que le sobrepasaron. Y eso es, justamente, lo que sentimos las personas LGTB cuando en aras de la “libertad de expresión” se nos agrede, se nos ofende, se nos insulta y se nos niegan derechos.

Y ahora es cuando te contamos un secreto:

¿Por qué lo de Mercedes Milá es un insulto y lo de HazteOir no? 

¿Por qué tanta gente defiende la “libertad de expresión” de HazteOir y de Arsuaga y dicen que tienen derecho a aparecer en La Sexta Noche a dar su punto de vista pero no les parece válido que Mercedes Milá rebata a un biólogo que habla sobre dietas si está gordo?

Te vamos a decir por qué: porque un heterosexual puede estar gordo o delgado, pero no puede ser una persona LGTB o no serlo. Cuando Milá llamó “gordo” a Mulet insultó también a todas las personas con sobrepeso, estuvieran en ese plató o no. Pero cuando HazteOir propaga su discurso de odio la gran mayoría de las personas no se sienten atacadas y, lo que es peor, no han aprendido a tener la empatía suficiente para entender que la LGTBfobia es igual de despreciable que el racismo, la xenofobia, el machismo o cualquier otra forma de opresión impuesta por la normatividad sobre la diferencia. ¿A cuánta gente heterosexual cisgénero has leído en los últimos días decir que no tenemos por qué sentirnos ofendidos, que es una opinión, que defender su derecho a expresarla no implica estar de acuerdo?

Te in-Teresa
REFLEXIONANDO: Las PP (Pijas del Palo)

¿De verdad es necesario que nos insulten con un “maricón de mierda”, un “bollera” o un “travolo” para que se entienda que negar nuestra existencia y nuestros derechos también es motivo para sentirnos insultados y discriminados? Si en el autobús ponen “Los menores trans son una aberración” o “Los putos maricones son unos degenerados y no los quiero cerca de mis hijos” ¿tendremos entonces derecho a ofendernos y pedir que se retire?

Arsuaga acudió anoche al plató de La Sexta Noche para hablar del famoso autobús y representar su papel de víctima. Porque al igual que Esperanza Aguirre asegura ser la principal víctima de la corrupción del PP, HazteOír asegura ser víctima de una persecución por parte de medios de comunicación, partidos políticos y por supuesto, el todopoderoso lobby LGTB. Vaya por delante que a nosotros este señor y sus argumentos nos parecen ridículos porque conocemos la realidad que nos rodea como personas LGTB y sabemos que lo que dice no es verdad. Pero para la gente que vive fuera de nuestra burbuja, que es la inmensa mayoría, lo que se consiguió con esa entrevista fueron dos cosas terribles.

Por un lado, se legitimaron sus argumentos. Al sentarlo en un programa pretendidamente serio se reconoció implícitamente que el discurso de Arsuaga es una opinión que merece ser escuchada. Y no, no lo es. ¿Se atreverían a sentar a algún representante del Hogar Social a defender el racismo? Por otro lado, se permitió que Arsuaga transmitiera el mensaje del temor a la “censura”, la dictadura de lo políticamente correcto. (Que es irónico, porque es la forma políticamente correcta que tienen de reclamar que se les permita seguir discriminando y ofendiendo.) Recordemos a Trump, cuando la CNN le presentaba como a un payaso y cómo a base de denunciar esos ataques y victimizarse consiguió que su mensaje terminara calando hasta el punto de ganar unas elecciones.

Por eso el programa de La Sexta debió haberse planteado la situación y darse cuenta de lo inconveniente y poco ético que era llevar a semejante invitado, tratarle con el respeto que él le niega a una parte de la sociedad (y de su audiencia), no ofrecer un contrapunto que lo rebatiera de forma fulminante. Y, sobre todo, tenían que haberse planteado qué consecuencias podría tener eso para las personas que les estaban viendo. Especialmente para el colectivo LGTB. Que, por cierto, no creemos ser los únicos a los que les chirría ver a dos hombres blancos cisgénero heterosexuales hablando sobre nosotros.

Te in-Teresa
Tú también eres Charlie Sheen

No nos engañemos. Aunque Arsuaga disfrazó sus intenciones asegurando que la campaña no iba contra las personas trans (sólo le faltó decir que tenía muchos amigos transexuales) y que él respetaba a todo el mundo, es fácilmente demostrable que mentía. Sólo hay que echar un vistazo a la web de HazteOir y sus bonitas campañas pidiendo la retirada de una exposición sobre la homosexualidad en el mundo animal, denunciando que TVE “propone el matrimonio de lesbianas a niños” o solicitando la eliminación de un anuncio de El Corte Inglés porque mostraba a unos padres homosexuales. Ellos, que se pasan la vida exigiendo censurar a los demás y negando visibilidad a los colectivos más discriminados por la sociedad; que no dudan en colgarse medallas para alardear de sus supuestas victorias (que no son más que ataques a lo que su fanatismo considera “diferente”), tienen el valor de denunciar ahora ser víctimas de la censura. De reclamar su “libertad de expresión“. La misma libertad que quieren prohibir en las prácticas empresariales, en la cultura, en la educación.

Al querer alzarse con la banderita de dicha libertad y declararse más guay que nadie, La Sexta Noche invitó a Arsuaga que, como era de esperar, utilizó el programa para difundir un claro mensaje de odio. El mismo odio, la misma falta de respeto, que tuvo la Milá al insultar al que le contradecía con hechos científicos demostrables. La Milá aprovechó el aspecto físico de su interlocutor para ofenderle y restarle peso a su intervención; Arsuaga utiliza su posición privilegiada para intentar perpetuar estigmas y discriminaciones ignorando la realidad científica.Hechos científicos como los que esgrime la biología al asegurar que los órganos sexuales no definen el género de las personas, que el género es una construcción social.

La homosexualidad, la transexualidad, la bisexualidad… Son hechos naturales, forman parte de la inmensa diversidad sexual y de género que compone al ser humano; diversidad que HazteOir niega, menosprecia y vilipendia. Y como hechos que son, no son opinables. La biología lo ha dejado claro: los órganos sexuales no definen el género de las personas, el género es una construcción social. Pero, por algún motivo, alguien en La Sexta cree que eso es opinable.

Por desgracia, y gracias a actitudes como las de La Sexta Noche, hoy por hoy sale más caro llamar “gordo” a un científico que atacar a los menores transexuales y a la dignidad del colectivo LGTB. Parece que hay abusones de primera y abusones de segunda, porque sigue habiendo víctimas de primera y víctimas de segunda.

Y no sabemos tú, pero nosotros empezamos a estar muy hartos de los abusones.

  • Olvi que no es de bromi

    laSexta Noche está empezando a pagar caro el querer ir de “abiertos” y “defensores de toda libertad y cero censura” porque las audiencias que están sacando últimamente son pésimas.
    Espero que se marquen un La Noria con el caso de la madre de El Cuco y esto acabe en su cancelación, porque es asqueroso cómo permiten semejantes comentarios homófobos y xenófobos por mucho que el presentador cishet se les oponga.