No falla. Cada vez que se publica que alguien ha salido del armario en seguida surgen comentarios del tipo “pues vaya noticia”, “luego quieren normalidad”, “su vida privada no me interesa” y otros similares. Lo más increíble es que muchos de esos dimes y diretes provienen del propio colectivo LGTB, a quienes con mucho cariño les decimos desde aquí: sois idiotas las salidas del armario sí son necesarias.

armario

Desde esta web siempre hemos apostado por la normalidad y la visibilización, algo que poco a poco se va consiguiendo. Pero como ya hemos comentado alguna vez,  esa “normalidad” se traduce muchas veces en la repetición de los roles que nosotros mismos criticamos.

Pudiera parecer que la salidas del armario de, por ejemplo, Oriol Nolis o de Ellen Page sean irrelevantes, pero dejadme que os diga algo tres cositas. Tres:

Ayuda a muchos niños y adolescentes LGTB. ¿A cuántos de nosotros nos hubiera ayudado tener referentes cercanos, conocidos o socialmente aceptados a cierta edad?

Desmonta mitos. La salida del armario de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales no solo visibiliza la diversidad, sino que conduce a convivir con ella y a conocerla. En otras palabras, educa. Parece que no, pero todavía hoy mucha gente confunde transexualidad con homosexualidad o travestismo.

Porque es una muestra de “orgullo”. Sí,  me vais a decir que ser maricón no es motivo de estar orgullosos. Pero, ¿sabéis qué ocurre? Que a fecha de hoy nos siguen pegando por la calle por ser como somos, por ser quienes somos. Así que ponerse delante de una cámara y decir “soy maricón, bollera o lo que sea” es un acto de valentía y una forma de desarmar el vacío discurso de los homófobos.

De todo esto, lo que más nos sorprende es que muchos de estos comentarios provengan de parte de personas que han tenido que pasar por situaciones de discriminación o que seguramente se han visto en la obligación de esconderse en algún momento de su vida.

Y esto, amigas, sólo puede verse como una muestra más de lo limitado, egoísta y cobarde que es en muchas ocasiones es el ser humano, y por tanto, muchas y muchos maricas. Porque una vez que uno se ha acomodado y ha alcanzado la tan ansiada normalidad, empieza a señalar con el dedo a aquellos que hace muy poco eran como él.

dedo
Está muy feo eso de señalar

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