• El caso de un canadiense al que no permitieron entrar en EE.UU. por una frase mal entendida en su perfil de Scruff demuestra lo injustos y desproporcionados que son a veces los registros en las aduanas norteamericanas.

He de confesar que cuando he empezado a leer la historia de André, un chico de 30 años de Vancouver que viajaba a Estados Unidos, me ha dado la risa. Cuando André estaba a punto de coger el avión un oficial de las aduanas americanas en el aeropuerto canadiense revisó su móvil y al ver su perfil de Scruff hubo una frase que le llamó la atención. André tenía puesto en su perfil que estaba “looking for loads“. Loads de semen, se entiende. Pero el oficial pensaba que eran loads de dinero y dio por hecho que André era un escort.

Hasta aquí la cosa puede hacer cierta gracia. La confusión del oficial es graciosa. Lo que no tiene ni puta gracia es que a André le negaron la entrada al país porque el oficial pensó que, como André “era” escort, iba a Estados Unidos a trabajar.

Pero ¿cómo pudo ver el señor de aduanas lo que había en el perfil de Scruff del chico?

Te cuento. André viajaba a Nueva Orleans para visitar a su novio. Cuando estaba en el aeropuerto de Vancouver, antes de coger su vuelo, un oficial de las aduanas americanas le seleccionó aleatoriamente para una inspección en profundidad. Al hacer eso le pidieron a André que entregara todos los dispositivos electrónicos y, además, que diera todas sus contraseñas: “No sabía qué hacer. Tenía miedo, así que les di las contraseñas y me senté ahí esperando durante una hora o dos. Perdí mi vuelo.” Al rato el agente apareció con su ordenador y su móvil totalmente desbloqueado y empezó a interrogarle por las cosas que había en él. “Volvió y empezó a interrogarme. ‘¿Es éste tu e-mail?’ y era un email asociado a una cuenta de Craigslist con anuncios buscando sexo. Me preguntó ‘¿Es ésta tu cuenta de Scruff? ¿Es ésta tu cuenta de BBRT?’ Y yo estaba en plan ‘Sí, soy yo'”.

Y entonces vino la pregunta sobre qué quería decir el chico al decir que estaba “looking for loads“. Aunque André intentó explicarle al oficial lo que quería decir, sintiéndose tremendamente humillado, al final se dio cuenta de que por mucho que explicara el de aduanas no tenía ninguna intención de dejarle pasar. Así que André desistió en su intento por entrar al país, preguntó si negarse a contestar y volverse a su casa le iba a banear de por vida la entrada a EE.UU., le dijeron que no y se fue. Y perdió el dinero del vuelo y de las reservas del hotel en el que iba a pasar unos días con su novio.

Pero aún así André volvió a intentarlo tiempo después. Antes de ir al aeropuerto, eso sí, consiguió pruebas de que tiene un trabajo fijo en Canadá y no era escort. Desde una carta de su jefe, facturas, extractos bancarios, el contrato de su alquiler… Y limpió su móvil de apps y cosas que podían perjudicarle. Pero no sirvió para nada. Al llegar de nuevo a la frontera volvieron a llamarle para una inspección, no le hizo falta dar sus passwords porque los tenían guardados en el sistema, volvieron a inspeccionarlo todo y volvieron a echarle para atrás: “Examinaron mi ordenador. Estaban buscando incluso en los documentos de Word. Tenía fotos mías desnudo en el teléfono y me preguntaban quién era esa persona. Fue muy humillante y pasé mucha vergüenza. Me dijeron: ‘La próxima vez que vengas, no limpies tu teléfono’ y eso fue todo. No me dejaron pasar. Me dijeron que sospechaban que era un escort, y no puedes discutir con ellos porque estás atrapado.

El CEO de Scruff, Eric Silverberg, en declaraciones a DailyXtra, ha dicho que en el caso de su aplicación la solución en estos casos es desinstalar la app antes de entrar e instalarle al llegar, porque la app se sincroniza con la nube y todos tus datos estarán ahí. Pero evidentemente es consciente de que el problema es mucho mayor. No se trata de lo que tú lleves en tu teléfono, sino de la legitimidad de los agentes de aduana para acceder a tus datos personales. “La mejor defensa contra las búsquedas e investigaciones sin garantías por parte del gobierno es trabajar para elegir a políticos que compartan estos ideales y estos valores“, dice Silverberg.

Para Esha Bhandari, de la ACLU, este tipo de registros son un grave problema para los derechos civiles porque nuestros teléfonos tienen todos los detalles de nuestras vidas privadas: “Si eres un doctor o un abogado, puede que tengas material privilegiado sobre otras personas en él. Algunas personas viajan por negocios y llevan información muy sensible en sus equipos, información secreta.

El problema es que en las aduanas estadounidenses “se ha estado aplicando una autoridad muy severa para investigar a los visitantes a los Estados Unidos“, y desde la ACLU esperan que el CBP (Customs and Borders Protections) “implante políticas que limiten lo que están buscando y que sólo realicen esas búsquedas cuando sea absolutamente necesario por motivos de inmigración y aduanas, en lugar de saltarse los límites constitucionales en cuanto a la autoridad de esas búsquedas y acaben examinando por completo la vida privada de las personas.

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Estas búsquedas en dispositivos afectan también (aunque no con la misma severidad) a los ciudadanos americanos. Pero en el caso de André, por ejemplo, lo preocupante es que esto ocurrió mientras aún estaba en suelo canadiense. Eso ha hecho que desde las organizaciones por los derechos civiles canadienses estén preocupados y al loro para no apoyar prácticas que impidan que sus ciudadanos viajen a Estados Unidos.

Pero es que el caso de André no es solo indignante por el registro tan brutal al que fue sometido, sino que también fue víctima de los prejuicios y un cierto grado de homofobia. Jon Davidson, el director legal de la organización LGTB Lambda Legal, dice que el caso es totalmente indignante y que André debería formalizar una queja. Además “los agentes necesitan formación cultural para no confundir una vida sexual normal con la prostitución“.

Seguro que alguno de vosotros ha viajado alguna vez a Estados Unidos o ha tenido que pasar por alguno de estos controles aleatorios y ha visto cómo un funcionario al que no conoce de nada le ha revisado hasta la ropa interior. ¿Alguna vez os han hecho desbloquear el móvil? ¿Vuestros ordenadores?

¡Explicadnos cosas!

Fuente: DailyXtra

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