• La Universidad de Kansas dedica todo un edificio de alojamiento estudiantil al colectivo LGTB para ofrecer un entorno seguro a las personas del colectivo.
  • La lista de espera para ocupar una habitación demuestra, según la responsable del alojamiento, que están cubriendo una necesidad.

Ya sabes que para los americanos eso de irse a la universidad e instalarse en una residencia y compartir habitación con alguien desconocido es toda una tradición, un proceso de paso a la vida adulta comparable a cuando dejan de gustarte las Spice Girls y te pasas a Pablo Alborán. Pero para un estudiante LGTB más que una tradición puede suponer una tortura, y más si en lugar de ser gay o lesbiana eres una persona trans o de género no binario.

El Lewis Hall, edificio en el que estarán las habitaciones para personas LGTB

La Universidad de Kansas ha decidido ayudar a sus estudiantes LGTB creando una zona de dormitorios dedicados exclusivamente a personas gais, lesbianas, bisexuales, transgénero, no-binarios, de género fluido o “questioning” (de ahí viene la Q, maricón) en el edificio Lewis Hall; para evitar que sufran acoso LGTBfóbico y, sobre todo, para ayudarles a vivir en un ambiente más respetuoso en el que se sientan totalmente seguros.

Los estudiantes que elijan vivir en ese ala LGTB serán colocados en las habitaciones sin tener en cuenta su género o su identidad sexual. Lo que a mí me lleva a preguntarme qué pasa si ponen en la misma habitación a un chico y una chica cis y uno de los dos es bisexual. Lo importante es que los estudiantes que quieran acceder a esas habitaciones lo hacen evidentemente de forma opcional y cuando rellenan la solicitud la Universidad no les pregunta por su orientación o por su identidad.

Una habitación en el Lewis Hall, donde estarán las habitaciones de personas LGTB

Diana Robertson, la directora de alojamiento estudiantil de la Universidad, ha dicho que aún siendo algo opcional ahora mismo tienen una lista de espera considerable, lo que demuestra que la iniciativa responde a una necesidad. Por su parte Vanessa Delgado, directora del centro de identidad sexual y de género de la Universidad, cree que estos dormitorios serán particularmente beneficiosos para los estudiantes de género no-binario que no se verán forzados a vivir en dormitorios masculinos o femeninos: “Hay edificios para chicos y edificios para chicas, habitaciones para chicos y habitaciones para chicas, y hay un montón de estudiantes que no encajan en ninguna de esas categorías binarias. Es una necesidad obvia, y es obvio que es algo que los estudiantes quieren.

En el caso de personas trans que quieran residir en una habitación acorde con su identidad de género, la Universidad se presta a ayudarles en todo lo que necesiten.

En un futuro no se descarta que en esta ala LGTB puedan vivir también heterosexuales cisgénero aliados del colectivo, pero cuando eso ocurra tendrán que firmar un acuerdo de conducta respecto a las personas LGTB con las que convivirá y, en caso de que lo incumplan, serían expulsados.

Personalmente la iniciativa me parece fantástica no sólo por conseguir un espacio seguro para los miembros del colectivo, sino por las oportunidades de crecimiento y empatía que les va a suponer madurar rodeado de gente del colectivo. Pero no deja de ser muy triste comprobar que la única forma que tenemos en pleno 2017 de sentirnos totalmente seguros es refugiarnos entre nosotros.

Fuente | Pink News