• En una decisión sin precedentes, la UER permitirá a la representante rusa (vetada por Ucrania por motivos legales) participar en Eurovisión a través de una conexión vía satélite.
  • ACTUALIZACIÓN: Rusia rechaza la propuesta de la UER.

Ayer te contábamos que la representante elegida por Rusia para el Festival de Eurovisión había sido vetada por Ucrania y tenía prohibida la entrada al país. El motivo es que Julia Samóylova participó en 2014 en un concierto celebrado en Crimea, la región del país que Rusia se anexionó porque es Rusia y se anexiona lo que quiere.

Independientemente del problema político, para los ucranianos Crimea seguía siendo territorio de su país y consideran que Samóylova entró en él de forma ilegal; así que ahora no puede volver a entrar a Ucrania y si lo hace puede ser detenida y castigada con una pena de hasta 3 años de prisión. Ucrania y la UER propusieron a Rusia que cambiaran de representante y eligieran uno que no estuviera en la lista negra de artistas que Ucrania no iba a dejar entrar por ese mismo motivo; pero Rusia dijo que ellos ya habían elegido representante y que el problema lo planteaban los de Kíev.

RECREACIÓN: Rusia

Aunque la UER dijo en un principio que lamentaban la situación pero no podían hacer nada puesto que se trata de un problema que concierne a la legalidad vigente en el país anfitrión, acaban de salvarle el culo a Rusia ante una más que posible no participación en el Festival. En un movimiento sin precedentes (y bastante polémico) acaban de anunciar que permitirán que Samóylova participe en el festival en una conexión vía satélite.

Será la primera vez en la historia del festival en que se permite a un artista actuar en él sin estar presente en directo en el país anfitrión; lo que ha hecho que gran parte de los seguidores del festival pongan el grito en el cielo por lo que es, a todas luces, una bajada de pantalones de la UER ante Rusia. Primero porque Rusia podría cambiar de representante (es tan fácil como poner a otra cantante con la misma canción) y segundo porque se rompe el principio de que todos los países participen en igualdad de condiciones.

Desde la UER defienden la decisión argumentando que “teniendo en cuenta el lema ‘Celebrando la diversidad’ de este año, se ha tomado esta decisión para garantizar que los 43 candidatos tienen la oportunidad de participar.“, lo que para los ucranianos puede ser una bofetada de la UER que ha encontrado la manera de saltarse la legislación vigente en su territorio. Que te digo una cosa: yo soy el presidente de Ucrania y le digo a la UER que se metan Eurovisión por donde no brilla el sol.

Que sí, que Eurovisión no tiene que ser una cuestión política. Pero no estamos hablando de las votaciones, estamos hablando de entrar o no en un país. Y lo que hace la UER es pervertir el argumento de la “no política” en el Festival para concederle a Rusia todo lo que quiere.

Como señalan muchos fans, Rusia parece haber conseguido biocotear de nuevo el Festival de Eurovisión y es más que probable que consigan colocar a Julia en la final (y quién sabe lo que puede pasar allí) gracias a toda esta polémica y al hecho de que, para explicar su ausencia en el escenario, se tendrá que decir que ha sido vetada en el país.

La UER, cada vez más lamentable.

ACTUALIZACIÓN: Rusia ha dicho que nanai de la china, que ellos no actúan vía satélite. La cadena pública rusa ha emitido un comunicado diciendo que Julia Somóylova “ya está registrada por la UER y sigue siendo nuestra participante” y recuerdan que, según las reglas del festival, “el país y la cadena anfitriona deben proporcionar a todos los participantes un visado para todo el período del evento“. Además critican a la propia UER por que no creen que “deban inventar nuevas reglas para Rusia” y por permitir que se viole una de las normas básicas del concurso: que todo el mundo participe en directo sobre el mismo escenario.

Pero es que además Ucrania ha dicho que el invento de la conexión vía satélite no soluciona el problema porque, según la legislación del país, Somóylova tampoco puede aparecer en televisión puesto que está considerada persona non-grata al haber entrado ilegalmente en su territorio en 2014.

Al final todo esto es un tira y afloja entre Ucrania y Rusia. Los primeros quieren aprovechar el momento para hacer gala de su soberanía y los segundos siguen cabreados porque consideran que la ganadora del año pasado, Jamala, actuó con una canción que debió prohibirse por contener una proclama política contra ellos. Muchos eurofans señalan que Rusia podría estar forzando la situación para salir del festival sin perjudicar su imagen, y de ahí que eligieran a una representante que sabían que tenía la entrada prohibida a Ucrania. Los que están quedando en evidencia son los de la UER, que con su forma de sortear sus propias reglas en los últimos años han creado un conflicto que no tiene una solución sencilla.

Lo que yo, con mi cabecita medio funcional, me pregunto es: si la anfitriona fuera Rusia y otro país enviara a un cantante vetado en el país por, por ejemplo, haber quebrantado la ley contra la propaganda homosexual… ¿la UER respondería igual?

Fuente: Eurovision Spain