Un economista de UNAIDS demuestra que los países con leyes más homófobas y discriminatorias son los que menos crecen económicamente.

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Cuando la crisis financiera azotó a medio mundo hace unos años, todo el mundo quiso buscar un culpable. Que si las hipotecas basura en Estados Unidos, que si la economía sumergida, que si ZP (un señor muy influyente en Wall Street, sí), que si la corrupción política… Incluso hubo una señora del PP que dijo que la culpa era de los maricones.

Pues fíjate tú que en realidad parece que es al revés. Y es que aunque realmente no hay una relación entre la crisis y la homosexualidad o la homofobia, un economista de UNAIDS ha hecho un estudio que demuestra que la homofobia tiene un coste económico para los países. Y ese coste económico es casi lo mismo que se gasta Beyoncé en pelucas: 100.000 millones de dólares.

Y podría ser más, porque el economista en cuestión, Erik Lamontagne, dice que sus cifras son “conservadoras”.

Dice Lamontagne (que se ha pasado sus buenas horas ahí mirando números y haciendo gráficos que, evidentemente, yo no entiendo en absoluto) que hay una correlación directa entre las leyes homófobas y la discriminación social y las pérdidas de los países en términos económicos: “Más que el coste en si mismo, es la parte del coste de la homofobia la que es alta. El coste, como una parte del Producto Interior Bruto, es desproporcionadamente alto en términos homófobos.

Sí, esa frase tampoco la he entendido. Así que voy a lo que sí entiendo.

Lo que ha hecho Lamontagne es diseñar una herramienta, que ha llamado “Homophobia Climate Index“, para cuantificar cómo afectan las leyes discriminatorias al crecimiento de cada país. Y así ha descubierto que los países con leyes contra la comunidad LGTB tienden a crecer (en términos de Producto Interior Bruto) menos que aquellos en los que el colectivo LGTB está más aceptado. Los países que menos crecen por estas leyes son Togo, Papúa Nueva Guinea, Irak y Marruecos. “El coste de la homofobia es mayor en situaciones homófobas: cuanto más tratas de controlar la orientación sexual de la gente, mayor coste económico” ha dicho Lamontagne en una frase que mira, ésa sí que la he entendido.

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Pero la homofobia no sólo pasa factura en los países homófobos: en Europa y Estados Unidos las leyes antiLGTB tienen un coste de unos 50.000 millones de dólares.

¿Y por qué? Pues básicamente, porque las leyes y prácticas homófobas hacen que las personas LGTB ganen menos dinero y, por lo tanto, contribuyan menos a las arcas del país. Hace un tiempo se publicó un estudio que demostraba que un 30% de las mujeres LGTB tenían menos probabilidades de ser contratadas tras una entrevista de trabajo. La discriminación en las contrataciones, los sueldos desiguales, el bajo nivel educativo y la menor esperanza de vida (debida al tabaquismo, las tasas de suicidio o los crímenes de odio) son algunos de los factores que hacen que la población LGTB gane, en general, menos dinero.

 

De hecho, con respecto a la esperanza de vida, Lamontagne ha descubierto que esos tres factores (el tabaquismo, el suicidio y los crímenes de odio) pueden suponer una diferencia de hasta 11 años comparando los estados más homófobos con los menos homófobos de los Estados Unidos.

Lo que Lamontagne espera con su estudio es demostrar lo necesarias que son las leyes que protegen e integran al colectivo LGTB: “Como norma general, las cosas han mejorado mucho en la última década. Pero debemos reconocer que esas ganancias tan costosas -en términos de inclusión y tolerancia- pueden darse le vuelta por decisiones políticas equivocadas. Confiamos en que los que toman las decisiones estarán dispuestos a continuar con los progresos conseguidos hasta ahora.

Muchos son los activistas LGTB que reconocen que este tipo de argumentos, aunque no sean los más bonitos del mundo, pueden ayudar a mejorar la situación de las personas LGTB en el mundo. Ya sabes que no hay mejor forma de conquistar a un conservador que prometiéndole más dinero. Montagne está de acuerdo con esta idea porque, para él, “los argumentos económicos están pensados para completar y dar más fuerza a los argumentos sobre los derechos humanos. Por eso UNAIDS apoya este trabajo; porque tenemos tolerancia cero hacia el estigma y la discriminación, y los derechos humanos están en el corazón de todas nuestras intervenciones.

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A lo mejor así lo entienden mejor.

[divider]Fuente: Humanosphere[/divider]