• La Unión Americana por los Derechos Civiles presenta una demanda colectiva contra la Autoridad Metropolitana del transporte de Washington D.C. por censurar varios anuncios en el metro de la ciudad.
  • Entre los demandantes está la propia ACLU, PETA, una empresa de anticonceptivos y el mismísimo Milo Yiannopoulos.

Por si no sabes de qué estamos hablando, un pequeño glosario antes de empezar a contarte esta noticia:

ACLU: La Unión Americana por los Derechos Civiles
MILO YIANNOPOULOS: Un gay blanco cisgénero que se hizo popular entre los republicanos por sus “opiniones” racistas, xenófobas, machistas, homofóbas y tránsfobas, que comparó a los de Black Lives Matters con el Ku Klux Klan, que fue baneado de Twitter de por vida por incitar una campaña de acoso racista a la actriz Leslie Jones y al que los republicanos acabaron repudiando únicamente cuando aparecieron unas grabaciones en las que decía que a le gustó que un cura abusara sexualmente de él.

Desde lo del cura y los abusos Yiannopoulos está en horas bajas. Las Universidades ya no le invitan a dar esas conferencias a las que antes iba únicamente para liarla y que eso diera publicidad a la universidad de turno. La editorial que iba a publicarle un libro se echó para atrás y acabó autopublicándoselo él. Nadie le pregunta por su “opinión” sobre nada. Básicamente, se le ha acabado el chollo.

Pues resulta que Yiannopoulus contrató unos anuncios para su libro en el Metro de Washington D.C., anuncios que no sentaron nada bien a los usuarios del transporte público que presentaron varias quejas que llevaron a la Autoridad de Tránsito del Área Metropolitana de Washington (la WMATA) a retirarlos. Y eso cabreó muchísimo a Yiannopoulus, claro, que dijo que la WMATA estaba coartando su libertad de expresión.

Inexplicablemente, Yiannopoulus ha encontrado unos aliados bastante sorprendentes: la ACLU, que ha presentado una demanda colectivo para exigir a la WMATA que respete la libertad de expresión. Desde la organización en favor de los derechos civiles han explicado, eso sí, que aunque “Yiannopoulos trafica con la polémica” y que aunque la ACLU condena muchas de las cosas que dice -y él condena lo que dice la ACLU-, hay una cosa que les diferencia enormemente y es el respeto a las “opiniones” de los demás: “A diferencia de lo que suele vender el Sr. Yiannopoulos, los anuncios en si mismos eran inócuos y de forma bastante evidente no intentaban influir en ninguna opinión más allá de qué libro comprar.

Según la ACLU, la WMATA aceptó los anuncios sin problema y 10 días después de colocarlos, cuando comenzaron las quejas de los usuarios del metro, el organismo los retiró y devolvió el dinero, aduciendo que violaban las políticas de la empresa, que prohíbe anuncios que “intenten influir a los usuarios del transporte público respecto a temas en los que hay diversidad de opiniones” o que “intenten influenciar la política pública“. Esa normativa se estableció en 2015 cuando en el metro aparecieron varios anuncios islamófobos.

En la demanda que la ACLU ha presentado contra la WMATA no está sólo Yiannopoulus, también hay representantes de PETA, de la empresa de anticonceptivos Carafem y la propia ACLU. ¿Y por qué defienden a Yiannopoulus? Fácil. Porque si de repente la ACLU quisiera hacer una campaña en pro, por ejemplo, de los derechos de las personas LGBT muchos podrían quejarse de que es una “opinión” que afecta a la política pública y la WMATA podría retirarlos.

Arthur Spitzer, director legal de la ACLU en Washington, ha dicho que “este caso resalta las consecuencias de los intentos del gobierno por suprimir todos los discursos polémicos en el transporte público. La Primera Enmienda protege el discurso de todo el mundo de la censura discriminatoria del gobierno, estés de acuerdo con ese mensaje o no“. Para Lee Rowland, abogado de la ACLU, los cuatro demandantes en este caso “demuestran perfectamente la indivisibilidad de la Primera Enmienda. En su celo por evitar dar lugar al discurso ofensivo y de odio, el gobierno ha eliminado el discurso que nos hace pensar, incluyendo el propio texto de la Primera Enmienda. La ACLU no puede estar más en desacuerdo con los valores que defiende Milo Yiannopoulos, pero no podemos permtiri que el gobierno elija qué puntos de vista son aceptables.

Fuente | Pink News

  • Rocky

    Joder vaya cosa más sesgada de artículo,te ha quedado un poco regresivo eh,por si te quieres llamar tolerante luego,como que no…

    • Hidroboy

      ¿De qué coño hablas?

    • Luis Alba Picornell

      que te la pique un pollo