• Un juez desestima la demanda de la ACLU para obligar a Kim Davis a pagar las costas del proceso legal que provocó al ser demandada por no querer firmar licencias de matrimonios igualitarios.

¿Te acuerdas de Kim Davis? Sí mujer, aquella señora que era secretaria judicial de un condado en Kentucky, que se negó a firmar los certificados de matrimonio de parejas del mismo sexo, que fue denunciada por esas parejas, que fue a la cárcel, que tuvo un juicio en el que fue defendida por una firma de abogados evangélicos que no le cobraron un duro, que fue convertida en mártir de la derecha americana, que se inventó que se había reunido con el Papa Abracitos Francisco, que decía que el matrimonio era algo sagrado pero se había divorciado dos veces, que se libró del juicio porque el gobernador de Kentucky modificó la ley a su favor para que los secretarios judiciales no tuvieran que firmar los certificados de matrimonio.

A ver, esta loca:

Pues lo último que sabíamos de ella era que como se había suspendido el juicio (por que el gobernador le hizo el favor de modificar la ley que había quebrantado para que ya no la hubiera quebrantado) se había librado del marrón. Pero eso llevó a otro problema: ¿quién pagaba el pato?

Porque el juicio, los abogados, los procuradores, el DRAMA así en general tenía un coste y alguien tenía que pagarlo.

Desde la ACLU habían presentado una demanda para que la justicia obligara a Davis, que fue la que incumplió la ley en un primer momento y la que con su homofobia disfrazada de “libertad religiosa” había provocado todo el lío, a pagar las costas; que ascendían a unos 230.000 dólares. Pero ahora el juez Edward Atkins ha dicho que Davis no tiene que pagar nada, y menos a la ACLU, porque en este caso no hay ninguna parte que haya ganado.

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En la sentencia el juez declara que la ACSLU no es la “parte que prevalece dentro del significado que esa palabra tiene en el sistema legal por lo que no tiene derecho a que se paguen las costas de sus abogados” y no duda en aclarar que si Davis se libró del juicio fue únicamente porque “la conducta voluntaria por parte del estado de cambiar los certificados de matrimonio para que los secretarios judiciales como Kim Davis no fueran necesarios para firmarla no implica que los demandantes sean la parte ganadora en el juicio“.

Démosle las gracias a Matt Bevin, el gobernador de Kentucky:

El bufete que representó a Davis, los ultraevangélicos del Liberty Counsel, han celebrado la sentencia diciendo que el juez ha dejado claro que la ACLU no tiene derecho a cobrar nada por el “bullying” al que sometieron a Davis por el simple hecho de “haber defendido su libertad religiosa.” Además aseguran que el hecho de que Davis esté libre y siga teniendo su trabajo es una clara victoria para ella y para “todos los americanos que quieren ejercer un cargo público sin ser obligados a comprometer sus libertades religiosas.

Es maravilloso ver que algunos políticos están realmente comprometidos por la igualdad de todos los ciudadanos ¿verdad?

Fuente: Pink News