Cuando hace 11 años se estrenó Brokeback Mountain, la película de Ang Lee se convirtió en todo un fenómeno social. Pero lo mejor del film es que su trascendencia no se basaba únicamente en el hecho de que narrara una historia de amor entre dos hombres si no la sensibilidad, el realismo y la naturalidad (dentro de lo dramático del relato) que desprendía la historia. Algo que, en esa época, no era habitual en películas mainstream con personajes LGTB.

Qué coño, ni siquiera ahora es habitual.

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Jake Gyllenhall ha concedido una entrevista a Entertainment Weekly en la que habla con Jess Cagle en la que habla sobre el extraño proceso de casting que vivió con Ang Lee y sobre lo que aprendió del personaje de Jack Twist, momento en que tanto él como el entrevistador comentan lo curioso que resulta que un chico que al principio de la película parece tan seguro y tan lanzado en realidad sea “un tío triste y con el corazón destrozado“.

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Entre los dos actores protagonistas, Jake Gyllenhall y Heath Ledger, surgió muchísima química durante el rodaje; algo que se notaba en la pantalla y que les hizo tener una gran amistad fuera.  la muerte de Ledger en 2008 y confiesa cómo le afectó a nivel personal y nivel profesional: “Personalmente me afectó en formas que no puedo expresar necesariamente con palabras o que incluso quiera pronunciar públicamente. En términos profesionales, creo que estaba en una edad en la que no tenía presente la idea de la mortalidad.

Gyllenhall ahora tiene 35 años, pero cuando murió Ledger acababa de cumplir los 27 y era lógico que no se planteara esas cosas porque coño, tenía 27 años y como apunta Cagle, no es una edad en la que estés acostumbrado a ver morir a tus amigos.

Te in-Teresa
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Además, como explica él “Vives en una burbuja, cuando haces películas… Hay amigos de verdad, una comunidad real. Es como la nueva canción de Macklemore que dice ‘Se baja el telón y nadie se da cuenta’; creo que eso es verdad. Y creo que eso está bien. Pero a la vez, daba por hecho que todo el mundo se daría cuenta, y lo hicieron cuando murió Heath. Eso me hizo experimentar por primera vez el ‘esto es fugaz‘. Y ni la atención ni el amor sintetizado que surge del éxito de una película importa realmente. Lo que importa son las relaciones que creas cuando haces una película, y la gente de la que aprendes cuando te estás preparando. Eso para mí ha cambiado mucho.