Para que una canción se convierta en himno tiene que pasar al menos… ¿un año? Una canción puede ser hoy un himno gay o no, y mañana… ¿quién sabe? Las maricas tenemos tan poco criterio musical… Lo cierto es que si hay composiciones poéticas en loor de los dioses y de los héroes (RAE) que lo fueron en un pasado y hoy nadie se acuerda (es el caso de nuestro querido Sylvester, del que ya hablaremos), es lícito, legítimo y legal pensar que una canción que lo rompe en nuestros días en unos meses será agua de borrajas. Pero bueno, ¿quién dijo miedo? Lo que importa es el presente, ¿no?. Así que líate con el primero que venga líate la manta a la cabeza y a gozar. Hoy aquí, mañana allí.

Years%20&%20Years%20img01
De izquierda a derecha, Emre Türkmen, Mikey Goldsworthy y Olly Alexander el día que le robaron la ropa a Primal Scream.

Quien haya visto la espantosa película God Help The Girldirigida en 2014 por Stuart Murdoch del grupo Belle & Sebastian (yo fui a ver la peli en ese año y maldita la hora), estará de acuerdo en que lo mejor de aquel despropósito era la interpretación de Olly Alexander, en el papel de un jovencito de aspecto nerd  que bebía los vientos por la protagonista boba de la película la cual prefería, como era de esperar, los tipos brutos, sucios y desconsiderados.

god-help-the-girl
“Les aseguro a ustedes que no tengo nada que ver con estas tontas. ¡Y mucho menos sexo!”.

Olly entonces tenía 24 años y ya unas cuantas películas a sus espaldas y, justo en ese 2014, se alió con los productores y músicos Mikey Goldsworthy y Emre Türkmen para formar un trío de electro pop, de inspiración a lo Bronski Beat, que aunara música de baile, sonido disco 90’s, maquinitas modernukis y voces “negroides”. Así nacería Years & Years.

Te in-Teresa
Himnos gays: "Embrujada" de Tino Casal. La movida antes de la movida
Years & Years.
“Ah, ¿estos dos? No sé, me los cambian cada tres meses. Yo ni les hago caso”.

La voz de Olly, aniñada, suave, aterciopelada, con sobreagudos que recuerdan a un jovencísimo Michael Jackson; su aspecto andrógino de muchachito necesitado de afecto; el respaldo de dos expertos músicos, un poco mayores, que lo apoyan tras sendos teclados y una música de baile, con convicción pop y letras sobre, ay, angst adolescente, hicieron estragos en el país natal del trío, Inglaterra, estableciéndose como la next big thing londinense de ese 2014, merced a sus primeros singles: Whish I Knew, Real, Take Shelter y, sobre todo, Desire. Pero no sería hasta el año pasado, 2015, cuando la banda rompería con la pana con su número 1, King. Entonces todo fue efervescente como la Mirinda. Olly se convirtió en el ídolo de miles de mariquitas jóvenes entre andróginas-afeminadas, culturetas y disco-krazies, haciendo un lugar para ese tipo de chicos que, por fin, volvía entre tanta musco-loca, hipster, barbuda y osa.

69fe1e0234a9e5c4e37eda2c201db8a9
“Creo que hablan de nosotros en Estoy Bailando. ¡Por fin”.

La canción King empieza con una suave ráfaga de sintetizador que imita un aire hindú, acompañada por una percusión al fondo y luego la voz de Olly, rompiéndolo todo con su sugerente y altísimo timbre, para luego entrar toda la artillería de teclados bajos, batería programada, el resto de arreglos sintetizados, coros y un montón de efectos sonoros. Es justo entonces cuando viene el primer estribillo: And oh, oh, oh
I was a king under your control…(Y, oh, yo era el rey bajo tu control). Hacia la mitad, una reflexión tranquila de Olly sobre una textura como de chill-out sin batería: I had to break myself to carry on/No love and no admission/Take this from me tonight (Tengo que romper conmigo para seguir/No amor, no admisión/Coge esto de mi parte esta noche), para luego volver con fuerza el estribillo y acabar como empezó, de manera suave y casi de improviso.

Te in-Teresa
Acción de gracias en Hollywood
packshot
El hasta ahora único álbum de Years & Years, “Communion”, que contiene la canción “King”.

Todo este batiburrillo de influencias recientes viene envuelto en el lujoso acabado de pop para jovencitos y para ser consumido en macrodiscotecas, festivales de verano y procesiones de Orgullo Gay. La letra, pues eso, una sobre dudas adolescentes, te deseo hoy y mañana… Dios dirá, quiero sentir cómo es que me dejes ir, no quiero esperar por ti… Una letra universal sobre lo que es estar contigo y sin ti. En fin, la perfección pop versión siglo XXI en apenas tres minutos y medio. Y eso que Years & Years no inventan nada.

En España tardó la canción un poco en cuajar como lo hizo en U.K. o en otras partes del mundo. Y eso que Years & Years había actuado, con gran triunfo, en el festival S.O.S. de Murcia el año pasado. Ha sido justo tras este show cuando la banda ha pegado más en España, escuchándose King con mucha fuerza en las Navidades pasadas y, también, este verano en el que la banda ha vuelto a actuar en nuestro país, concretamente el jueves 7 de julio de este 2016 dentro del marco del BBK Live, en Bilbao, donde su nombre estaba bien arriba en el cartel y en letras grandes, al lado de monstruos como Hot Chip, Arcade Fire o New Order, nada menos.

Years-Years-BBK-20160707-Emma-Swann-4660-2048
Olly Alexander, con un glamur de perfil bajo, en el BBK Live de este año.

En esto Years & Years parecen tener más éxito, y más proyección internacional, que otros colegas de generación que practican una música afin: Aloe Blacc, Tygo, Ed Sheeran, Lily Wood, Robin Schulz o nuestro Abraham Mateo. Pero si Olly y sus secuaces tienen más tirón entre la chiquillería marica, por algo será; la juventud manda. En Estoy Bailando solo podemos ver cómo las cosas pasan y sentirnos afortunados de ver bailar y gozar a las nuevas generaciones. Privilegios de la edad.

 

Deja tu comentario