Una de las imágenes imborrables que todo fan de la música tiene en su mente es la de Aretha Franklin increpando al guitarrista Matt Murphy, su marido en la ficción, y diciéndole a empujón limpio que, como se vaya a formar el grupo con los Blues Brothers, puede irse con su guitarra y con su amigo peludo y no volver jamás. El pobre hombre no puede hacer otra cosa sino irse con el rabo entre las piernas. Todo en una película tan feminista, izquierdosa, multirracial y, sobre todo, ese gran homenaje a la música negra que es la espléndida Granujas a Todo Ritmo (The Blues Brothers). Tras esa escena, a cualquier persona sensible a la música le habrá dado por bucear en la vida y obra de esta mujer.

Aretha Louise Franklin nació en 1942 en Memphis, Tennessee, estado del sureste de EE.UU; un hervidero de racismo, cuna del Rock and Roll y casa de Elvis Presley, Johnny Cash, Carl Perkins, Jerre Lee Lewis, Roy Orbison… y una lista interminable de músicos negros anónimos de los cuales, por supuesto, la joven Aretha bebió.

Pero Franklin empezó, claro, cantando en el típico coro góspel de la iglesia de su barrio, donde su padre era, a la sazón, el párroco. Pronto destacaría por su torrente de voz y por su vehemencia y fogosidad. Graba un primer single con el pequeño sello JVB Records en 1956, Never Grow Old (Amazing Grace), con tan solo 14 años, dando noticia de su chorro de voz.

Columbia Records, una gran multinacional que tenía, entre otros, a Frank Sinatra, se fija en ella y le firma un contrato en 1961, pero no termina de tener éxito y el contrato se rescinde algunos años después. No fue hasta 1967 cuando Atlantic no solo la ficha sino que pone a su servicio a todo un elenco de compositores, músicos y diseñadores de imagen que hacen que su popularidad se dispare merced a exitazos como You make me feel (like a natural woman), Respect y la famosísima I say a Little Prayer, que toda buena mari que se precie reconocerá mejor en aquella celebérrima versión de la película La boda de mi mejor amigo (My best friend’s wedding).

Te in-Teresa
Odio a Fangoria

I say a Little pray for you es una canción de Hal David y Burt Bacharach que fue cedida a Dionne Warwick en 1966 y esta la grabaría en ese año. Como quiera que la difícil relación entre David/Bacharach y la Warwick era complicada, entre otras cosas por las legendarias malas pulgas de esta, Warwick la grabó sin ganas y Bacharach no quedó nada satisfecho con la versión, es por eso que esto que no salió a la luz hasta más de un año después, en un disco de descartes de Dione The Windows of the world, en 1967. El corte fue un inesperado éxito y llegó al número 4 en las listas americanas. La versión de Aretha fue justo un año después, en 1968. Su interpretación es mucho más Soul y callejera que la de Dionne y, además, contaba con la adición de The Sweet Inspirations, el famoso cuarteto de coristas negras americanas. Esta versión de Aretha, que en realidad grabaría como una diversión entre ensayos de su L.P. Aretha Now, (1968) llegaría al número 6 en EE.UU. y al 4 en U.K. siendo su mayor éxito en la pérfida Albión. Así,  rivalizando con la versión original, quedó como la versión estándar, por mucho que le joda a nuestra (también) queridísima Dionne Warwick, cuya interpretación, tan delicada, elegante, posh y aristócrata no pudo con el fuego que Aretha y las Sweet Inspirations dieron a este tema. Pero busquen, comparen…

Tal es la popularidad de Aretha en aquel entonces que, a finales de los 60, la coronan como Reina del Soul, algo que no debió hacer ninguna gracia a la propia Dionne ni a otra gran diva (y gran rival) como Diana Ross. (Por cierto, hemos de decir que en EB nos encantan estas peleas de prima donnas).

¿Reina del Soul esa gallina desplumada? ¡Lo que hay que oír!

Los 70 y su multitud de cambios hizo que Aretha, como sus compañeras del género soul, fueran relegadas un poco al ostracismo. El principio de la década fue para el Hard Rock, el Rock Progresivo y el Funk y, al final de los 70, nos encontramos con el Punk, la New Wave, el A.O.R. y el Disco. Malos tiempos para la música reposada, de voz aterciopelada y estructuras clásicas. A esto hubo que añadir algunos problemas de salud, como su sobrepeso, que estuvo a punto de mandarla al otro barrio.

Te in-Teresa
Dido estrena videoclip para End of Night

Sin embargo, de todo se sale, y una Aretha recuperada en cuerpo y alma tiene, en 1980,  esa célebre escena en la famosa película con la que hemos empezado este post, The Blues Brothers, y todo pareció brillar de nuevo para ella.

En los ochenta se atrevió incluso con un cambio de look y de dirección musical, como había pasado con otras grandes damas del soul, la citada Diana o la gran Donna Summer (pronto estas dos señoronas de la canción saldrán en esta sección), con resultados artísticos discutibles, aunque le dio notoriedad entre las nuevas generaciones y una buena cantidad de dólares. Entre tanto, aprovecha para lucir palmito al lado de lumbreras de la época, como nuestro lloradísimo George Michael.

En los noventa hace cosas raras: sustituye a Pavarotti en la apertura de los Grammy cantando, ¡ay!, Nessum Dorma; canta en la Super Bowl o graba un disco producido por la rapera Lauryn Hill (que le reporta su último gran hit, A rose is still a rose, 1998).

Y llega el siglo XXI. Aretha, ya convertida en una de las grandes estrellas de la historia de la música, tiene poco que demostrar. Sigue dando conciertos, publicando álbumes, se codea con Obama, vuelve a ganar peso e incluso ha de ser ingresada por ciertos problemas de salud que tienen que ver, aunque esto nunca ha sido oficial, con un posible cáncer de páncreas. Con todo, Aretha ahora está un poco de parón (que tienes 75 años, mona) aunque en 2015 participó en el concierto homenaje a Carole King, famosa cantante, pianista y, sobre todo, compositora, que cedió a Fraklin su éxito You make me feel like a natural woman en 1967, canción que cantó en dicho homenaje sentada al piano, para sorpresa de la propia Carole King, que casi se mea. En medio de su interpretación, a Aretha le pudo la furia del momento y lanzó su abrigo al suelo (abrigo de piel, Aretha, anda que ya te vale), lo que provocó una gran ovación del público. Genio y figura.