La Gomera (Islas Canarias), 1979. Mis hermanos y yo, aún niños, ojeabamos los cassettes del expositor de un bar donde estábamos con nuestros padres. En ese expositor había una cassette de Amanda Lear, una artista ya conocida por aquel entonces (habíamos leído sobre ella en la SuperPop) y en la carátula ponía: Follow Me y otros éxitos. Y yo pensé, “menudo descaro, ¿cómo pueden poner esto en una portada”? Claro, yo con aquel paupérrimo inglés y ya sabiendo lo que significaba el verbo “follar” (soy de colegio de curas, qué le vamos a hacer) pues creía que “follow” era “follar” en el idioma de la pérfida Albión. Nada más equivocado estaba, claro.

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El single español de Follow Me que se puede encontrar en cualquier tienda de discos de segunda mano a 50 céntimos.

Esta es una de las muchas confusiones que rodean la vida y obra de Amanda Lear. En su momento, finales de los setenta, se especulaba con la idea de que era un travestido (antes se decía así), luego, que si un hombre  que se había operado para ser una mujer (algo que entonces era difícil de entender para un niño y más en aquella época). Aparte, no se sabe muy bien si nació en lo que en la primera mitad del siglo XX se conocía como Indochina (y que comprendía parte de Vietnam, Laos y otros países asiáticos) o en Francia o en Hong Kong o en Suiza. Tampoco las fechas de su nacimiento están claras; algunas fuentes citan 1952, 1946 e, incluso, 1939. También existe una teoría de que Amanda nació, efectivamente, como hombre, Alain Tapp y que se cambiaría de sexo a principios de los sesenta. Con todo, Amanda nunca afirmó ni negó todas estas habladurías, forjándose así un mito y un personaje que le dio no pocos éxitos y fama a finales de los setenta y principios de los ochenta, en su gran época como disco-queen.

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Amanda y su supuesta verdadera identidad como jovencito suave. Qué mono.

Lo que sí parece más o menos oficial es que Amanda pertenecía a una rancia familia aristócrata francesa, que su padre era militar y que se educó en Suiza. En los sesenta fue modelo para Rabanne, Dior o Chanel, una de tantas del montón, sin destacar realmente y fue novia del músico Brian Jones de los Rolling Stones. En la década de 1970 se codeó con artistas glam británicos como David Bowie o Mick Jagger y llegó a aparecer en la portada del álbum más mítico de los Roxy Music de Brian Ferry y Brian Eno, For your pleasure, de 1973.

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Amanda compartiendo protagonismo con una pantera negra (mal que le pese).

 

Pero el público español la conocerá sobre todo por su extraña relación con el artista Salvador Dalí. Amanda conoció al genio de Figueras en 1965 y durante años ella fue su musa. Aunque entre ambos no hubo relación amorosa-erótico-sexual (Amanda luego diría que Dalí era básicamente impotente), sí que su relación duró varios años y fue una de las causas por las cuales Amanda fue tan conocida en España, llegando a participar en el famoso programa Aplauso. Dalí la animaría a pintar y llegó a exponer en diferentes galerías de Francia y Europa. Su relación de amistad era bastante estrecha, de hecho, se dice que Amanda sacó su apellido artístico de su relación con el pintor: Amanda Lear (Aman +da+li), aunque lo más probable es que se sintiera fascinada, como aristócrata y, supuestamente, conocedora de la alta cultura, por la famosa obra King Lear de Shakespeare y se pusiera ese nombre por ello. Otra confusión más, Amanda, chata; te queremos.

Te in-Teresa
SOMEWHERE, nuestra canción de esperanza
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Ser hippy una vez al año no hace daño.

Si Dalí la llevó a probar el arte, David Bowie la exhortó a que cantara. Animada por la escena disco de mitad de los 70, nuestra heroína consiguió un contrato con Ariola y firmaría sus primeros éxitos, versiones de Elvis (Trouble) o de This boots are made for walkin’, famoso y  mítico tema de Nancy Sinatra, aparte de un primer éxito propio, Queen of Chinatown. Pero el boom vino con su siguiente álbum, Sweet Revenge, de 1978, que contaría con su superéxito Follow Me.

Follow Me es una canción que compuso la propia Amanda junto con su productor habitual, el músico alemán Anthony Monn. En un momento, mitad-finales de los setenta, en el que, como decimos, la música disco lo invadía todo y además de verdad (ni punk ni new wave ni hostias, en aquellos años lo que triunfaba era la pista de baile más hortera) y también en una época de libertad sexual en todo el mundo pero especialmente en Estados Unidos debido a la administración de Jimmy Carter y a la irresistible ascensión de la cultura gay; su figura larga, delgada, con esa sonrisa ancha y su leonina melena rubia, daba un carácter andrógino y ambiguo a Amanda. Esto unido a su propia leyenda de que era un travestí (entonces se decía así) y esa voz de… macho, hizo que este single subiera como la espuma siendo un verdadero clásico de la música de baile de los años setenta.

Musicalmente la canción era un inteligente cóctel de lo que se cocía en el mundo del disco en esos años: marcial batería sintetizada marcando el paso, primitivos sintetizadores y secuenciadores (deudores de la música electrónica más radical de entonces, Kraftwerk, Brian Eno), efectos especiales (y espaciales), envolventes trucos sonoros, coros de sirenas del Atlántico y esa voz profunda, suave, acariciante, que te susurra de manera melancólica y sugerente  follow me, follow me que, en el doble sentido que ya conocemos (“sígueme” y “fóllame”), te invita a dejarte llevar, a perderte, a liberarte de todo. Lo que pasa en la discoteca se queda en la discoteca y si te despiertas con el cuerpo entumecido y con ganas de más, quizás deberías volver. En realidad la canción, que es parte de una suite junto con cuatro más, formando un todo, cuenta la historia de una chica que está en una discoteca y es seducida por el diablo, que le promete toda clase de placeres terrenales a cambio de, cómo no, su alma.

Te in-Teresa
Un montón de mariconeo y EDM en el nuevo vídeo de Yeyo

Follow Me conoce diferentes versiones, como la de nuestro querido Pedro Marín, aunque la mayoría de ellas son de la propia Amanda que, con mayor o menor fortuna, quiso reverdecer ese laurel con nuevas maquinitas y otras tantas producciones, no pudiendo jamás hacer olvidar la fuerza y la seducción de la versión original. La canción también ha aparecido en varios anuncios de televisión y hasta en películas; últimamente en Dallas Buyers Club o en la estupenda peli francesa Una nueva amiga, de François Ozon, filme con varios guiños curiosos a esta atmósfera de Amanda.

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La nebulosa “amandista” flota en este fascinante filme de François Ozon, “Una nueva amiga”.

Amanda tuvo más éxitos tras su disco Sweet Revenge. El siguiente, sin ir más lejos, Never trust a pretty face, 1979, con su impactante portada y bombazos como The Sphinx o Fashion Pack (Studio 54), pero con la nueva década y, ahora sí, el triunfo de la new wave, su estela se vio empobrecida. Ya pasados los treinta años de edad (o los cuarenta, vaya usted a saber…), Amanda y su generación fue absorbida por una corte de jovencitos y jovencitas con nuevas ideas y originales propuestas, así que la Lear, que continúa hasta hoy editando discos, sigue viviendo de aquel momento mágico y único de Follow Me y que nosotros la veamos así durante muchos años más.

Aquí ofrecemos la suite que se incluía en la cara A del álbum original (Follow Me, Gold, Mother look what they done to me, Run baby run, Follow Me reprise) y que formaba parte de esa historia conceptual, en cinco canciones, sobre esa chica que es seducida por el diablo. ¿Caerá en sus redes?

http://youtu.be/xatno9MK7dg

  • Aneka

    No es del todo cierto que viva eternamente del exito de ese tiempo.Edita disco por año (acaba de editar el que sacais como cabecera del articulo) exposiciones de sus propias obras pictoricas,concretamente en Milan.Obras en el teatro de la comedia ,la ultima muy reciente “La candidata” comedia de satira politica.Incluso ha estado como jurado en el “Tu si que vales” Italiano.Tanto en Francia como Italia y los paises francófonos sigue siendo una estrella en activo -si te das una vuelta por youtube hay montones de videos muy recientes- Participando en galas del orgullo gay sin ningún problema en salas de fiesta petadas de gente.Dejó de editar en españa por problemas con la discográfica entonces,a mitad de los 80 ,cambió desacertadamente a Carrere y de repente dejó de editar aqui,excepto recopilatorios y demás.

    • Refrescospepito Canarias

      Cierto, ha sacado muchos más discos, pero el público español la conocerá siempre por sus éxitos de los setenta y por su relación con Dalí.
      La verdad es que los discos de los ochenta que he oído de ella no m e gustan demasiado.
      Por cierto, Carrere estaba distribuido en España por la CBS española. Lo sé porque en esa época, principios de los ochenta, se encargaba de editar los discos de la banda inglés de heavy metal Saxon, y bastante que vendieron aquí y bien famosos que eran, yo era, y soy, fan.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un saludo.