• Con su tema “Embrujada” Tino Casal se erigió como el “rey de la modernidad española”.

Hay muchas cosas que no sabes de Tino Casal, entre ellas, que fue el productor de los dos primeros discos del grupo madrileño de heavy metal Obús cuyo cantante, Fortu, se pasea ahora por cuantos reality shows le dejan. En un tiempo, principios de los ochenta, en que las fronteras entre unos y otros estilos musicales no estaban claras, Tino fue contratado para producir a este joven conjunto de chavales de Vallecas. Y es que entonces, si los Ñu de José Carlos Molina (otro grupo heavy-progresivo) compartían escenario con Tony Genil o los muy aguerridos y urbanos Leño, de Rosendo Mercado, jugaban a bailar con la más moderna en su álbum maldito Más Madera (1980), bien podían los Obús requerir los servicios del que estaba a punto de ser el Rey de la modernidad. Todo esto antes de que desde las revistas Popular 1 y Heavy Rock por un lado y el eje formado por Vibraciones-Rock Espezial-Disco Express-Rock Deluxe por otro, empezaran a tirarse de los pelos y a dividir la creciente y rica escena musical española de principios de los años ochenta. Si siempre ha habido dos Españas en lo político, social y artístico, la música popular no iba a ser menos y desde entonces van los auténticos por un lado y los modernos por otro. País…

r-3162428-1318603922-jpeg
El segundo álbum de Obús producido por Tino. Toma ya!

Pero estamos hablando de Tino Casal, ¿no?. Cuando salió su single Embrujada en 1983, Madrid, y el resto del país, estaba inmerso en un irrepetible tiempo de locura, modernidad, perversión, vicio, diversión… y la cultura del no importa a quién le des, tampoco importa el sexo. Con una escena musical burbujeante, donde cabían punks, nuevaoleros, heavies, rockers…, y con una floreciente industria cultural, nuestro país era como uno de esos perros que llevan mucho tiempo atados con una cuerda y que, cuando se la quitas, se vuelven locos y empiezan a correr por todos lados sin saber a dónde.

r-2148683-1451915711-3757-jpeg
El álbum Etiqueta Negra, 1983.

En este caldo de cultivo, el asturiano José Celestino Casal Álvarez (1950-1991) vivía su época de esplendor tras más de quince años dedicado, sin éxito, al negocio musical. A finales de los setenta intentó hacer carrera como cantante melódico, a lo Camilo Sesto o Manolo Otero, sin ningún atisbo de triunfo. Precisamente con su cancion Emborráchate se había presentado al Festival de Benidorm de 1978, fracasando y recibiendo el siempre difuso “premio de la crítica”. Este tema está a eones de distancia de lo que haría tan solo dos años después. Aclaración: el vídeo está grabado en su pueblo, Tudela de Veguín, Asturias, ¡y se nota!

Con el cambio de década llegó una nueva orientación musical, que se manifestó en 1981 con su álbum Neocasal, y se erigió en Rey de la modernidad española dos años después con este estupendo Embrujada. Dotado de un potente físico: alto, fuerte, con pelazo, abundante vello facial, mirada leonina y, lo más importante, un estrafalario vestuario, Tino Casal se ganó a pulso su título a base de trabajo e ingenio. Ya no era un niño y, precisamente, su madurez jugó a su favor, aprovechando la baza de ser un hombre experimentado, que se deleita con los placeres de la vida y que tiene la conciencia suficiente para saber por dónde va y erigirse en la luz-guía para tantos jóvenes que empezaban su carrera.

  • tino
    Tino traspasando sus conocimientos a un joven futura promesa.

A Casal le vino la idea para Embrujada tras llevar ya tiempo viviendo la desenfrenada noche madrileña. Allí, veía que hombres, mujeres, chulos, prostitutas, travestis, gente de cualquier pelaje bebía, más que vivía, la vida en un frenesí constante de sexo casual, drogas, alcohol, música. Todo este libertinaje inspiró al genio asturiano para escribir una letra que sería y es, pese a quien le pese, el auténtico himno de La Movida y que resume, de manera certera, todo aquel clima de locura que la gente joven, y no tan joven, sin prejuicios vivía en aquel Madrid disparatado de la primera mitad de los años ochenta.

tono-casal-3-e1459344045935
Foto promocional de la época.

Cuenta el productor del tema, Julián Ruíz, que Embrujada se grabó en poco tiempo y con unos medios ajustadísimos: un primitivo secuenciador, una batería sintetizada, la voz de Tino y poco más, sin embargo, la fuerza del tema, la arrolladora música (deudora, Tino nunca lo negó, de bandas inglesas favoritas suyas como The Human League y todo el movimiento new romantic y syth-pop), con una marcial percusión de caja de ritmos y fascinantes efectos de sintetizador y, cómo no, su excepcional letra (todo ello añadido a la muy buena promoción de EMI, una de las más grandes empresas discográficas del mundo en aquella época, con dinero a espuertas), calaron hondísimo en el público español de aquellos años.  Y no solo modernos o aficionados a la música, sino el pueblo llano, sintió el hechizo de ese embrujo de la canción, y el tema se oía con insistencia en la radio, en la tele, en los taxis, las tiendas, los bares, la calle…

2li7h94
El single original de 1983.

Tino (que también era artista plástico y, durante su vida, se dedicó con ahínco a la pintura, la escultura o el diseño) tuvo luego una fulgurante carrera, publicaría varios discos que se cuentan como éxitos, como los álbumes Etiqueta Negra o Hielo Rojo. En estas, en 1985, Casal tiene un pequeño accidente en medio de una gira: un esguince en el tobillo. Decide no tratarse y acabar la gira automedicándose, hasta que la pierna se le necrosa y tiene que ser hospitalizado de urgencia. De resultas de ello, Tino permaneció casi año y medio inactivo, en silla de ruedas. Parcialmente recuperado, vuelve a los escenarios en 1987 ayudado de un bastón. A pesar de todo ello,  Tino siguió teniendo exitazos  imparables como  Pánico en el Edén y, sobre todo, Eloise, versión de un clásico del cantante Barry Ryan, de 1968, que habían también versionado antes el grupo inglés The Damned. Tino pone letra en español a la canción y se convierte en su tema de mayor éxito y ventas. El álbum de ese 1987, Lágrimas de cocodrilo, es el disco más vendido en España en ese año tras el Descanso dominical de Mecano.

1201179907_f
Casi nos quita el disco de oro el puto Tino.

Como todos sabemos, Tino Casal murió el 22 de septiembre de 1991 en Madrid, en un accidente de coche. Quizás la propia vida que cantaba en Embrujada fuera la suya propia. Las prisas, los nervios, el poco dormir, la angustia de llegar a tiempo a todos lados hizo que su vida se cortara de sopetón. Recuerdo la gran conmoción que supuso en la escena musical española la marcha de este artista clave de los años ochenta, a pesar de que su estela artística y sus éxitos fueron reduciéndose, en parte por una dirección musical equivocada y, de otra parte, por el cambio de gusto en el público. Los extraños años noventa estaban aquí y la muerte de Tino fue una triste inauguración de esa época. Los ochenta murieron aquel 22 de septiembre y, además, de verdad.

casal
Te queremos, Tino.

 

EL VÍDEO DE EMBRUJADA.

Yo recuerdo cuando se estrenó en Televisión Española, en 1983, el clip promocional de Embrujada. En una época en la que mundialmente despuntaba el video como el más y mejor certero medio de promoción de un artista, España estaba todavía en pañales en este auténtico arte. Se le encargó el rodaje de la película promocional a José Luis Lozano, un joven granadino, estudiante de cine, que entonces solo contaba con veintitrés años. Lozano hizo un auténtico cortometraje, lanzando, más que rodando, imágenes como cuchillos, mediante planos cortísimos, que van al ritmo del beat de batería, y que retrata, de una magistral manera, un día en la noche de una persona cualquiera en Madrid, una persona que puede ser un chico, una chica, un chico disfrazado de chica, una chica disfrazada de chico, que viste de manera estrafalaria, bebe, fuma y se pone, se va sin pagar, llega tarde al bus, al metro, el taxista no le deja subir, se pierde en las calles sucias de Madrid, visita las cuevas del sado, se ríe de su propia decrepitud… El clip estaba protagonizado, entre otros, por un desconocido Gäel Bernard (que luego fue Wendy Bernard y de la cuál nunca más hemos vuelto a saber nada), a los que se sumaron las jóvenes actrices Gloria Blanco, Lola Clavez y Manuela Céspedes.

300xla-foto
José Luis Lozano, director, productor, guionista y montador del clip y cortometraje de “Embrujada”, una auténtica obra maestra del cine español.

El vídeo ganó varios premios en diferentes certámenes españoles y sigue siendo, hoy por hoy, el auténtico testigo de todo lo que fue el Madrid de La Movida. El director José Luis Lozano, también productor y montador de la cinta, tuvo luego una gran carrera como hacedor de videoclips (para, entre otros, La Unión, Iván o Locomía) y como realizador de anuncios televisivos. Murió el año pasado, 2015, con tan solo 54 años.