Desde estoybailando.com siempre hemos defendido la existencia de una “cultura lgtb”, “subcultura queer” o como quieras llamarlo. La existencia de esta web es buena muestra de ello ya que si no existieran intereses y referencias comunes no sería posible.

Nope

Sin embargo, ya no estamos tan seguros de la existencia del famoso “colectivo LGTB”. Es como si la “cultura gay” hubiera quedado sólo para momentos de ocio y diversión y a la hora de formar una comunidad con los mismos objetivos todo se diluye en un individualismo brutal. Aunque esto no es exclusivo del movimiento LGTB. Por ejemplo: ¿Cuánta gente protesta por las leyes del gobierno y cuántos van a la huelga general? Prefieren no perder un día de sueldo a cambio de perder multitud de derechos… pues es lo mismo aplicado al “activismo mariconcil”.

Ejemplos tenemos a diario: desde la famosa plumofobia que desprecia al gay afeminado o a la lesbiana masculina a la gordofobia que tanto ha dado que hablar estos días. Incluso hay gente, que podríamos definir como un poquito radical, que ve mal que el un chico masculino salga con uno femenino porque es “repetir el rol heteropatriarcal”. Toma ya. Oye cari, uno sale con quien le gusta, con la persona con la que se siente atraído y con quien le sale de los mismísimos. De eso se trata la libertad.

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Fifo en lifertat

Luego tenemos el ejemplo contrario y del que ya hemos hablado. El homosexual que se normaliza tanto que termina siendo homófobo y distanciándose de todo “lo que huela a gay”. Sí, hablamos de ese homosexual que no va al orgullo, no pisa el ambiente y le parece fatal que en la tele pongan Las aventuras de Priscila porque es un topicazo de unas locas con plumas. Fíjate tú. Un maricón que ha querido parecerse tanto a quienes le han despreciado que termina despreciando él a los demás. ¿Le ves la lógica por algún lado?

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¿Dónde están, no se ve a los del #YosoyGayYdelPP?

Cuestión aparte es el tema trans. Si dentro del “colectivo” hay gente especialmente discriminada son las personas trans. Es cierto que su reivindicación es distinta al no estar centrada en la orientación sexual sino en la identidad de género, pero amigos ¿quién inició el Orgullo y a quién le debemos la consecución derechos a maricones y bolleras? Precisamente a los trans, transexuales, travestis y transformistas que son los que tuvieron las narices de plantar cara. ¿Cómo se lo paga ahora la “comunidad”? Con desprecio.

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Los dos comemos pollas pero el maricón eres tú que te vistes así

Es incomprensible que una minoría que ha sido y sigue siendo discriminada no tenga un mínimo de conciencia sobre quién es, cómo ha logrado obtener los derechos de los que ahora disfruta (¡hola Maroto!) y como una vez alcanzado cierto estatus se permita discriminar al eslabón más débil cuando deberíamos ir todos juntos remando en la misma dirección.

El activismo es necesario en el día a día. Y no me refiero al activismo de carnet (eso da para hacer una enciclopedia) sino en la consecución de pequeños logros para conseguir un bien común: la igualdad. Pero cuidado, la igualdad no es convertirnos a todos en lo mismo. La igualdad es diversidad y que cada uno pueda expresarse sin el miedo a ser señalado.

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