La prensa generalista califica de “momentazos” los sketchs más vergonzosos de la ceremonia de los Goya.

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La entrega de los Goya de este año no me ha gustado por múltiples motivos, entre ellos un guión aburrido, una puesta en escena pobre y una retransmisión televisiva espantosa. Pero hay dos detalles por lo que me ha parecido terriblemente espantosa: el machismo y la homofobia implícita en la gala. Veamos.

De repente Dani Rovira aparece con unos zapatos de tacón mientras comenzaba su alegato feminista con un “Por qué me pongo tacones? Para ponerme en vuestros zapatos”. WTF. ¿Está el presentador diciendo que el lugar de las mujeres es ponerse unos zapatos de tacón? Luego prosiguió con un “Hay que seguir reivindicando que las mujeres ocupen puestos de toma de decisiones. En el cine siguen haciendo falta mujeres que hagan películas”… y acabó con un “¿Por qué digo esto? Porque me sale de los tacones”.

Es decir, para reivindicar la igualdad ponemos a un hombre en tacones y decimos que ése es el papel de la mujer. Si realmente se hubiera querido denunciar el machismo ¿no sería mejor que una mujer presentara la gala? ¿O que fuera una mujer la que saliera a reivindicar el discurso con unos zapatos de hombre? No ponemos en duda la buena intención del discurso pero sin duda la ejecución ha sido muy poco afortunada.

El segundo momento que me dejó en estado de shock fue el beso entre Rovira y Karra Elejalde. En un sketch sin mucha gracia, por no decir ninguna, “Roldán, Paesa, yo me voy a ir mejor pa’esa…” el presentador se sienta junto a Elejalde y tras un diálogo que no tiene ningún sentido se dicen que se quieren y se dan un beso entre aplausos y risas del público.

¿En serio ése es el nivel? A lo mejor me acusáis de mear fuera del tiesto pero estas cosas no son chascarrillos improvisados. Hay un equipo de guionistas que trabaja los diálogos y situaciones. Nos los imaginamos encerrados en un despacho diciendo “oye, ¿y si hacemos que Rovira se morree con Elejalde? Qué puntazo ¿no? Y si le ponemos unos tacones ya sería lo más…” Porque desde su punto de vista un hombre en tacones siempre es divertido.

Y mira, ya sabes que en esta web nos encantan los hombres en tacones, pero eso no te hace gracioso. Anda que no hay travestis sin gracia en el mundo. Y sinceramente, el único motivo que se me ocurre para un gag así es provocar la risa del espectador retrocediendo muchos años en los avances que se han conseguido en materia de igualdad y volviéndonos a convertir en un chiste.

Lo peor de todo esto es que parece que estas situaciones han pasado desapercibidas. Salvo algún comentario en redes sociales, el resto de medios ha catalogado el momento tacones y el momento beso como “los momentazos de la noche” y claro, así nos va.

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