Una supuesta historia sobre un niño que deja en evidencia a un homófobo reaparece en internet.

[divider]Actualidad | Sonrisas y lágrimas[/divider]

Hemos visto como algunas webs han vuelto a publicar un texto que lleva algún tiempo circulando por internet y que se presupone que es la historia real escrita por un padre que cuenta lo que le sucedió estando de compras con su hijo. Sinceramente, dudamos de la veracidad de los hechos, aunque ojalá la historia fuera cierta. Así que te la traemos aquí en formato cuento. Y como no somos Disney y no tenemos presupuesto para hacerlo en versión dibujos animados, hemos puesto unos cuantos gifs que oye, no es lo mismo, pero se le parece. Allá va:

Érase una vez un niño de siete años que andaba revoloteando junto a su padre en la cola de la caja de una tienda. El pequeño llevaba una varita mágica, una diadema y algunos adornos como regalo de cumpleaños para una compañera de clase y comenzó a jugar fingiendo “ser una reina” y moviendo la varita para hacer que la cola fuera más rápida…

Pero apareció un ogro malvado, un señor que comenzó a gritarle a su papá: “No puede dejar que su hijo haga eso. Si se convierte en un maricón será culpa suya”.

El chico le preguntó entonces a su padre “¿Papá, qué es maricón?” a lo que el padre respondió: “Una palabra fea que sólo usa la gente fea, así que no debes decirla”. El ogro interrumpió la conversación para decir “Maricón significa gay” a lo que el chico volvió a preguntar: “¿Qué es gay?” y entonces el ogro exclamó “Significa que eres malo y que irás al infierno por hacer el mal”.

El padre entonces dijo: “Gay es cuando un hombre ama a otro hombre y una mujer ama a otra mujer”.

En ese momento el pequeño se acordó de sus tíos James y Ian, que son pareja y médicos para más señas, así que mirando al hombre-ogro dijo: “Mis tíos hacen que los niños se sientan mejor cuando tienen la sangre malita y los huesos flojitos. Si haces que vayan al infierno eso quiere decir que quieres que los niños estén malitos”.

El hombre se puso rojo como un tomate y entonces el encargado del local que había estado escuchándolo todo, le dijo “Señor, creo que acaba de quedar en ridículo por un niño. Debería marcharse y guardarse sus asquerosas opiniones para usted y fuera de mi tienda”.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Te in-Teresa
Tener un caballo mola pero...