Ha pasado por casi todos los medios de comunicación españoles y su caso ha levantado mucha polvareda en medio mundo. Jesús Tomillero, el primer árbitro gay que denunció públicamente las humillaciones y agresiones homófobas que sufrió durante varios partidos por parte del público y miembros de los equipos (que no el primer árbitro gay, maricones con pito los ha habido siempre), se ha convertido en un ejemplo clarísimo del grave problema que supone la homofobia en el deporte.

Jesus-Tomillero-Benavente_125248835_5002065_1706x1280Jesús Tomillero, en una de las imágenes tomadas por Fernando Ruso para El Español

Pero Tomillero hoy vuelve a ser noticia por otra cosa de la que también es ejemplo: el gay del PP. En el anterior artículo que escribí sobre él ya dejé claro que una cosa es la realidad que ha vivido y otra cosa es a lo que vote. Es decir, yo soy el primero que se va a partir la cara por él y por sus derechos independientemente de que esté afiliado o no a un partido político; pero eso no implica que no critique la hipocresía que supone estar afiliado a ese partido concreto. Y no deja de resultarme curioso cómo los que más defienden su derecho a militar en lo que le dé la gana son los que menos entienden esa crítica.

Del #YoSoyGayYDelPP ya hemos dicho todo lo que se podía decir. Uno puede ser gay y del PP, sí. Y no pasa nada. El problema viene cuando uno pretende convertir al PP en un partido que no es. Lo que escandalizó a más de uno cuando aparecieron aquellas entrevistas a chavales gays militantes del Partido Popular no era su defensa del liberalismo económico, sino su defensa del programa social del partido de Rajoy. Especialmente su relación con el colectivo homosexual. Seamos claros: si el Partido Popular no fuera un partido homófobo a nadie le extrañaría que hubiera gays en el PP y nadie habría entrevistado a cinco gays del PP.

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En un artículo/entrevista publicado hoy en El Español, Tomillero le sigue el juego (probablemente de forma inconsciente) a la corriente de pink washing en la que el Partido Popular lleva meses metido de lleno. Pero lo que en la portada aparece como un titular llamativo (“El PP es mi familia“) en el artículo se sitúa en un contexto bastante diferente. Lo que Tomillero ha dicho es que cuando tuvo problemas personales encontró cierto cobijo dentro de la gente del PP de La Línea, que fueron como una familia para él.

El problema viene (o vendrá, más bien) cuando Tomillero se tope de frente con el muro de la homofobia dentro del Partido Popular que probablemente no percibe dentro del PP de La Línea. Una cosa es una agrupación política local y otra cosa es la línea ideológica del conjunto nacional. Y en ese sentido el PP tiene aún muchos deberes por delante. Ahora los del #YoSoyGayYDelPP se llenan la boca diciendo que el partido “asume como propia” la ley del matrimonio igualitario, pero lo cierto es que nadie movió un dedo por retirar el recurso de inconstitucionalidad que presentó Rajoy. Los del #YoSoyGayYDelPP exclaman a los cuatro vientos que el partido se está modernizando y cambiando, pero lo cierto es que en cada ayuntamiento o parlamento en el que se presenta una ley que proteja al colectivo el PP o se abstiene o vota en contra; y lo hace con argumentos ambiguos y cobardes que en realidad no son más que una cortina de humo para seguir contentando al ala más conservadora (y católica) de sus votantes. La de las medallitas a la Virgen.

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Y eso es un hecho. La hemeroteca está ahí. Y sí, sabemos que en Madrid se acaba de aprobar una Ley Integral de Transexualidad, ley que se ha aprobado gracias al apoyo de Ciudadanos a Cifuentes, que votó en contra de esa misma ley cuando años atrás la presentó Carla Antonelli del PSOE. Pero la medalla era muy brillante ¿eh, Cifuentes? Sí, hay gays dentro del PP. Incluso hay gays dirigentes del PP. Gente como Maroto está tan integrada en el partido que hasta han sido condenados por hacer cosas raras con el dinero público. Pero eso no significa que el PP sea un aliado del colectivo LGTB. Busca “pp homofobia” en Google y échate unas risas imaginándote a alguien diciéndote que el PP es un partido moderno y tolerante. O no te vayas a Google, mira las cosas que hemos publicado nosotros mismos.

El problema con Tomillero es precisamente que le está siguiendo el juego (como ya he dicho antes, probablemente de forma inconsciente) a los que quieren lavar la imagen pública del PP respecto al colectivo LGTB cuando está demostrado -por ellos mismos, ojo- que es un partido LGTBfóbico. Sí, evidentemente cada uno tiene todo el derecho del mundo a votar lo que le dé la gana y (como también he dicho antes) probablemente Tomillero milite en el PP porque comparte su programa económico o por motivos personales o por lo que sea; no tiene que justificarse. El problema con Tomillero viene cuando en cada entrevista que concede a un medio de comunicación menciona al PP, probablemente confundiendo las partes (la gente del PP de La Línea) con el todo (el partido), perpetuando la idea que desde arriba quieren transmitir de que el PP apoya al colectivo.

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Por eso por ahora Tomillero no tiene un problema, pero lo tendrá. Dice que le gustaría ser concejal de deportes para promulgar una normativa que expulse a los que utilicen la homofobia como insulto durante un partido, y es una iniciativa que aplaudimos. Pero su partido no la aplaudirá. Y no es que yo me haya convertido ahora en Esperanza Gracia y vea el futuro, es que su partido no ha apoyado esas iniciativas antes justificando en más de una ocasión el insulto homófobo como “libertad de expresión. Ahí está lo escandaloso del titular y ahí está de nuevo la campaña de pink washing: hacer creer a la gente una realidad que no es tal.

Lo que escandaliza en este momento al colectivo es lo mismo que nos escandalizó cuando Ana Botella se fue por Europa promoviendo Madrid como destino turístico LGTB, mientras desde el Ayuntamiento se hacía todo lo posible por fastidiar la celebración del Orgullo (y derivarlo a celebraciones privadas).

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Es muy fácil entender esta opinión, este escándalo, como una falta de tolerancia hacia la diferencia de opinión. Es muy fácil decir que cuando yo escribo este artículo lo que pretendo hacer es quitarle importancia a lo que le ha ocurrido por votar a un partido político concreto. Pero la cosa no va ni ha ido nunca por ahí. De hecho esto es algo que ya expliqué de forma muy clara en otro artículo: uno puede votar al PP y ser gay igual que uno puede ser gay y que no le guste Eurovisión y gozar con el fútbol o ser un hombre español blanco empresario de éxito y votar al PSOE; pero uno no puede enarbolar la bandera del activismo LGTB y la del PP porque son dos ideas que no han ido (y por desgracia no parece que vayan a ir nunca) de la mano.

Se puede retorcer lo que se ha dicho y hecho durante años de todas las formas habidas y por haber. Puede venirte el listo de turno a decirte que el PP fue el partido que aprobó la ley de las parejas de hecho (aunque luego olvide que el PP y Unió fueron los dos únicos partidos que votaron contra el matrimonio). Pero la realidad está ahí, la hemeroteca está ahí y lo único que hacen los de Maroto es venderte la moto. Vale, ha sido una mierda de broma pero más mierda es darte cuenta de que es verdad.

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Eso es precisamente lo que se le critica a Tomillero, mezclar churras con merinas. No dudamos de que su intención sea la de intentar cambiar el partido desde las bases, modernizarlo y conseguir que respete de verdad al colectivo LGTB (pero de verdad de la buena, reconociendo derechos y realidades y no dando palmaditas en la espalda para hacerse la foto). Pero es lógico que el colectivo se revuelva cuando un chaval que ha sufrido lo que ha sufrido él aparece en una portada diciendo que el PP es su familia, cuando si fuera por el PP él no podría formar una familia. Es aún más doloroso que una víctima de la homofobia en el deporte hable del PP como aliado, cuando a otras víctimas como él el PP no las considera víctimas. De hecho si Jesús no se hubiera convertido en una persona mediática que habla del PP en esos términos nadie del PP habría salido en su defensa, porque rara vez (y digo rara vez por no decir nunca, pero quiero ser optimista) ha salido alguien del PP en defensa incondicional de la víctima de un delito de odio. Es más, lo habitual es que desde el PP se fomente la homofobia con afirmaciones como las del Ministro del Interior, que crean “malestar” en el partido pero nunca una condena clara.

Pero hay dos cosas que me preocupan realmente sobre el tema de Tomillero. La primera es que por mucho que lo intente me resulta imposible quitarme de encima la sensación de que Jesús está aprovechando el foco de atención que hay sobre él de forma poco apropiada. Me lo creería más (su discurso, no su realidad, en eso estoy con él al 100%) si realmente empieza a implicarse en la lucha por la igualdad del colectivo y deja los titulares y la defensa política a un lado. Y la segunda cosa que me preocupa es que algunos estén utilizando las redes sociales para atacar a Tomillero por donde no se le debe atacar y que los mismos que se llevan las manos a la cabeza porque insultan a un árbitro por ser gay ahora insulten al árbitro por votar al PP. Sí, yo le ataco. Pero no porque vote al PP sino porque pretenda hacerme creer que desde ese partido político apoyan a las víctimas de la homofobia.

Jesus-Tomillero-Benavente_125248823_5000020_1706x1280Jesús Tomillero, en una de las imágenes tomadas por Fernando Ruso para El Español

Así que sí, claro que podemos opinar y criticar y analizar e ironizar sobre la relación del PP con el colectivo y claro que podemos molestarnos por las palabras de Jesús (o más bien por la forma en que algunos las presentan). Podemos debatir, podemos tirar de hemeroteca, podemos señalar lo absurdo e incongruente del titular que El Español pone en boca del chaval -porque es un chaval-. Pero no olvidéis que vote al partido que vote (por muy bien o muy mal que nos parezca) a Tomillero le han insultado y le han tirado piedras por ser gay.

  • Victor Shade

    Pues para mi si que es una mamarrachada que alguien gay vote al PP. Pero como el 90% de los votantes de ese partido, que son clase trabajadora y votan a la oligarquía. Vamos, que aunque no fuese gay me seguría pareciendo absurdo, que precisamente La Línea no es La Moraleja…

  • Jp Santamaria

    Muy buen articulo Hidroboy. Es bastante impresionante la incongruencia de muchos gays votantes del PP que no ven o no quieren ver la realidad homofoba de este partido. Usar lo que tristemente le ha pasado a este chico para hacer apologia de un partido que no defiende los derechos del colectivo me parece muy poco ético. Una pena.