(Foto: Steve Sisney - The Oklahoman)
  • La policía pilló a Ralph Shortey, senador republicano con un amplio historial de homofobia en sus votaciones, en una habitación de hotel junto a un chico de 16 años.
  • Shortey ofreció dinero al chico a cambio de “cosas sexuales”. Se enfrenta a 25 años de cárcel.
  • El senador fue líder de la campaña de Trump en Oklahoma.

Empezar esta noticia hablando de “la doble moral” sería quedarse espectacularmente corto. MUY ESPECTACULARMENTE MUY CORTO.

Te presentamos a Ralph Shortey, 35 años, senador republicano del estado de Oklahoma, casado con su novia del instituto desde 2002 y padre de cuatro hijas. En 2015 Shortey declaró su apoyo a Donald Trump y fue nombrado líder de la campaña presidencial en Oklahoma.

Ralph Shortey, un señor con las ideas… no demasiado claras. (Foto: Sue Ogrocki)

Entre las leyes que Shortey propuso en el senado de Oklahoma había varias cargadas de xenofobia (para él los inmigrantes no eran americanos y no tenían los mismos derechos) y votó a favor de todas y cada una de las propuestas de su partido para cargarse los derechos del colectivo LGTB.

A Ralph Shortey lo pillaron hace un par de semanas en un motel, en una habitación que apestaba a marihuana, en compañía de un chico de 16 años, con una caja de condones abierta y un bote de lubricante. Según parece, Shortey conoció al menor de edad a través de Craigslist y mantuvo contacto con él vía Instagram y Kik utilizando el falso nombre de Jamie Tilley. En uno de esos mensajes el chico le preguntó al senador si había algo en lo que pudiera ayudarle a cambio de algo de dinero y el senador respondió: “No tengo ninguna necesidad con la que necesite ayuda ahora mismo. ¿Estarías interesado en cosas sexuales?

Shortey ha sido acusado de tres delitos: prostitución de menores, cometer prostitución de menores a menos de 300 metros de una iglesia y transportar a un menor para prostituirlo.

Lo único que, por ahora, ha dicho este gran defensor de los valores familiares ha sido a través de un comunicado en el que anuncia su dimisión como senador y agradece el tiempo que le han permitido servir a los contribuyentes: “Porque me tomo muy en serio esa responsabilidad, reconozco que los cargos en mi contra son una distracción para sus intereses y para el resto de la legislatura, que debería ser útil para todos los ciudadanos de Oklahoma. Mi dimisión es una prueba de mi respeto por el servicio público y los deberes de nuestros cargos electos. Pido respeto por la privacidad de mi familia -mi mujer y mis cuatro hijas- mientras me defiendo de estos cargos.

Claro, no hay mejor forma de mostrar respeto a su cargo público que utilizar el dinero ganado con él para prostituir a un menor de edad y luego ir al senado a votar en contra de los derechos LGTB porque van a “destruir” la familia y la moral.

Una foto de 2013 en la que el senador Shortley posa con sus mejores amigas. (Foto: Garett Fisbeck)

La policía sigue investigando los detalles del encuentro entre Shortey y el menor, pero la cosa no pinta nada bien para el senador que se enfrenta a una posible condena de 25 años de cárcel.

¿Lo más loco de todo? Que el día después del incidente del hotel, en el Facebook de Shortey apareció una foto suya junto al hijo de Donald Trump. Fabuloso.

Fuente: Queerty | IBTimes

  • RepeLust

    JO DE TE.
    Cuántos como éste perla hay por el mundo, dando lecciones y luego tragando hasta el nudo.

  • Humberto Mondejar

    La Suprema Corte de los Estados Unidos de América, dice que se entiende por domicilio lo siguiente:

    a) La proximidad del área al lugar;

    b) Si el área es parte de un perímetro cerrado que rodea al hogar;

    c) Los usos a los que está destinada el área; y,

    d) Las medidas de protección tomadas para evitar el acceso u observación por parte de transeúntes.

    De lo que se colige que si el área en cuestión está íntimamente ligada al hogar mismo, en este caso hay santidad del hogar y de la vida privada, pero se señala que no hay expectativa razonable en la intimidad en el campo abierto y en este caso el agente de la Policía que encuentra evidencia de un ilícito pueda ocuparla sin orden judicial.