A su Eminencia Reverendísima D. Antonio Cañizares:

Hace unos días Vuestra Eminencia nos dejaba con la boca abierta cuando habló del Imperio Gay y de cómo este atacaba a las familias tradicionales, católicas, y suponemos que blancas, aunque la verdad, en el fondo no nos sorprendió tanto. ¿Qué se puede esperar de una institución como la que representa? Sin embargo,  lejos de amedrentarse tras la denuncia anunciada por Lambda e incluso tras ser llamado la atención por el Papa, Usted sigue ahí, como D. Paco Martínez Soria: Erre que erre.

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Antonio Cañizares presenta…

Ahora ha decidido publicar en la web de la Archidiócesis la famosa homilía llamada “En defensa y apoyo de la familia” acompañada de una bonita nota donde pide a juristas cualificados y objetivos que se pronuncien si encuentran algo homófobo en el texto. Vuestra Eminencia se siente censurada y asegura que las críticas recibidas le hacen recordar “etapas superadas de nuestra historia” y acaba con una pregunta bastante cínica: ¿Es homófobo defender a la familia?

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“Etapas superadas de nuestra historia”

La respuesta es obvia: Defender la familia es algo maravilloso y estupendo, el problema es que usted ataca a aquellas que no le gustan. Porque los maricones, bolleras y demás fauna del colectivo LGTB no hemos aterrizado en un OVNI, todos tenemos nuestra familia.

Si usted defendiera a las familias de verdad se mostraría feliz de que todos pudiéramos expresarnos en la diversidad del amor. Dice usted que “las leyes de género” atacan a los más débiles y resulta que es más bien al revés. Esas leyes defienden a niños que son diferentes a la mayoría, a personas que son discriminadas sólo por ser como son. Y lo lógico sería que la Iglesia las apoyara en lugar de discriminarlas y tratarlas como enfermas.

En el 2016 sus palabras no deberían merecer ni una sola línea. El problema es que todavía hay gente que sigue acudiendo a escuchar lo que dicen personas como usted, que se valen de su posición para desde un púlpito lanzar mensajes que cuestan la vida a jóvenes que son rechazados por esas familias que usted tanto defiende. Jóvenes que no se aceptan a sí mismos porque instituciones como las que usted representa fomentan su rechazo social. No sé si es consciente de las consecuencias de su discurso, pero cómo le gusta al verdugo presentarse como víctima.

Te In-TERELU:  Plumofobia: el odio en el colectivo LGTB

No me apetece seguir escribiendo. No tengo ganas. Usted, su homofobia y su disfraz de cordero manso me revuelve el estómago. Pero me gustaría terminar con una frase extraída de su homilía, algo que se aplica de forma muy especial en las familias LGTB: “La familia, santuario del amor y de la vida, existe para que cada persona pueda ser amada por sí misma, y aprenda a darse y a amar”.

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littlebab.

  • Risingson

    Es el problema: un tío que habla del amor y no deja de dar homilías sobre el odio.