• El segundo intento por derogar la HB2 vuelve a fracasar porque los republicanos quieren reforzar, a cambio, las leyes de “libertad religiosa”.
  • Una investigación de Associated Press revela que la ley podría costar al estado 3.700 millones de dólares si sigue vigente los próximos 12 años.

Con el tránsfobo Pat McCrory fuera de la oficina del gobernador parecía que la HB2 (la ley que prohibía a las personas trans utilizar el baño del género con el que se identifican) tenía los días contados. Peeeeeeero… no. Eliminarla está siendo más complicado que echar a una travesti de un chill.

El gobernador demócrata Roy Cooper

En cuanto el nuevo gobernador, el demócrata Roy Cooper, fue elegido su equipo se puso a trabajar para derogar la HB2. Pero aunque parecían haber llegado a un acuerdo con los republicanos, a última hora éstos se echaron atrás y la ley siguió vigente. Ayer por la tarde volvió a ocurrir exactamente lo mismo: Cooper anunció que habían llegado a un acuerdo con los republicanos para derogar partes de la ley pero mantener algunos párrafos intactos. El Líder del Senado, Phil Berger, ha acusado a Cooper de echarse atrás en el último momento; pero lo cierto es que tanto él como el Portavoz de la Casa de Representantes, Tim Moore, habían intentado compensar la eliminación de las discriminaciones que suponen la HB2 añadiendo más protección a la “libertad religiosa”.

Así que, por ahora, la HB2 sigue vigente y el futuro de Carolina del Norte es cada vez más negro.

Según una investigación de Asociated Press, la ley tránsfoba (que ya le ha supuesto al estado unas pérdidas de 500 millones de dólares y 2.900 puestos de trabajo) podría costarle a Carolina del Norte unos 3.700 millones de dólares si no es derogada en los próximos 12 años. Algunas empresas como PayPal se llevaron 400 empleos y 2.600 millones de dólares al negarse a trabajar en un estado que discrimina a las personas trans. Y no son los únicos: Adidas y Deutsche Bank también se han ido del estado; varios artistas han cancelado conciertos en el estado de forma continua y muchas organizaciones deportivas se llevaron eventos multimillonarios a otros estados.

La última en hacerlo ha sido la NCAA, que ha avisado de que o derogan la ley antes de mañana jueves o no celebrarán ningún evento deportivo en Carolina del Norte hasta el 2022.

Mientras tanto los republicanos siguen insistiendo en que la ley no tiene ningún coste económico, que el estado es un gran lugar para hacer negocios, que el calentamiento global no existe y que los Reyes Magos no son los padres.

Fuente: Pink News