La vida de la cantante sevillana María Jiménez da para una obra de teatro y una novela y una película ¡y una serie de televisión! Por eso sorprende este espectáculo musical sobre su historia, donde la estupenda actriz y cantante Rosalinda Galán repasa los avatares de la existencia de una artista que, en los años setenta, rompió la escena musical española con sus letras provocativas, sus volcánicas interpretaciones y su azarosa vida privada cargada de complicaciones sentimentales y no pocas adicciones, entre ellas, el alcohol, que acabó sepultándola en el olvido hasta su resurgimiento en el siglo XXI de manos de Joaquín Sabina.

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“Estoy desatá y al que me toque, le arranco la nuez”.

En la pequeña sala off del Lara, Rosalinda Galán, magníficamente acompañada del guitarrista Jesús Garrido y el percusionista Raúl García, repasa en directo parte del repertorio de la rubia de Triana, con pasión y buen oficio, metiéndose en el papel de Jiménez, haciendo un curioso juego de espejos entre la persona y el personaje (mediante cambio de vestuario… ¡y de peluca!), interpretando esas personales canciones con la misma garra que ella.

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Una hora da para poco y la actriz y los músicos la aprovechan muy bien, eso sí, en detrimento de la historia. Si en principio se empieza contando la vida de María, su infancia de niña trabajadora que cantaba por los bares, su peculiar familia, sus primeros éxitos, su sonado amor y matrimonio y desgarro, luego la línea argumental se va perdiendo en favor de las canciones y la obra termina siendo un homenaje a esa música de María Jiménez.

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“¿A que así no parezco tan fiera?”.

A quien le guste María Jiménez, (el día que fui yo el teatro estaba plagado de señoras y mariquitas con pantalones remangados y ropita de Fuencarral,  en un claro ejemplo de que los extremos se tocan) va a disfrutar como una perra, como así lo hizo el respetable que, tras el término de la función, llamó por dos veces más, a grito pelado y puesto en pie, a Rosalinda Galán, Jesús Garrido y Raúl García, que hasta se marcaron un bailoteo flamenco con parte del público.

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"Delicia", entre el más acá y el más allá del Teatro Lara

Y eso, que la gente estaba encantada, y no es para menos, ¿quién no recuerda canciones como Se acabó, Vámonos, Me muero muero? ¿Quién no flipó con esas exageradas y excesivas letras de Con golpes de pecho o Háblame en la cama? ¿Quién no bailó apretada a su ligue del momento en Como un volcán? ¿Quién no jugó a las tragaperras en un bar de barrio escuchando No sé si viviré? En resumidas cuentas, una obra para gozar y la perfecta antesala para salir un fin de semana a perderse por Madrid y beber disfrutar como locas.