Todo apunta a que Caitlyn Jenner ha sido invitada a la investidura de Trump y la única duda es quién será su acompañante.

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Nuestra gran amiga y mejor persona Catalina Janeiro Caitlyn Jenner no tiene otra cosa mejor que hacer con su vida que ir a la investidura de Donald Trump, el presidente del gabinete totalmente anti-LGTB. Porque ella es así, comprometida hasta el final.

Según varios medios, Caitlyn ha sido invitada por los republicanos al acto de inauguración de la legislatura y ella ha aceptado la invitación y está buscando alguien que le acompañe. Ojalá Kanye.

Ay, Caitlyn… qué penica. Qué penica porque, como dice Jack Mackenroth, los republicanos se están aprovechando de ti para intentar ocultar su odio al colectivo LGTB. Odio que les llevará a quitarte los (pocos) derechos que tienes cuando llegue el momento.

Todos sabemos que Caitlyn es una señora muy republicana y muy tradicional que da la casualidad de que es una mujer trans. No tiene por qué ser un problema, independientemente de tu identidad de género tus ideas políticas pueden ser las que tú quieras. Pero por mucho que te ofrecieras para ser la “embajadora trans” del partido, es lamentable que sabiendo cómo sabemos la postura de Trump respecto a las mujeres y el colectivo LGTB (que es lo que más te afecta) digas que el nuevo presidente te parece “bueno para las mujeres” y que “apoya bastante a la comunidad LGTB.

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No Caitlyn, no lo hace. Tu presidente es misógino, machista y lgtbfóbico (además de otras muchas cosas lamentables en las que prefiero no meterme ahora mismo). No lo dice claramente y coge banderas del colectivo (del revés) porque es un hombre de negocios. Pero tu presidente ha apoyado en varias ocasiones las leyes que te prohíben a ti usar el baño de tu género, por mucho que tú vayas a su hotel a mear en el baño de mujeres. Y no sólo eso, sino que su propio vicepresidente, es uno de los gobernadores que aprobó una de esas leyes en Indiana. Más vale que esa teoría de que los ataques a Trump son una estrategia en la que participan los propios republicanos para quitarlo del despacho oval y meter a Mike Pence, el vice, no sea cierta; porque a ver con qué cara intentas vender como aliado del colectivo al hombre que quiso retirar los fondos de campañas contra el VIH porque fomentaban un “estilo de vida poco saludable” para dárselo a organizaciones que practican las nocivas e inútiles “terapias de conversión“.

Imagino que lo harás con la misma cara con la que te presentarás en la investidura de Trump y saludarás (si te quieren saludar, que no sería la primera vez que te hacen el vacío) a los miembros del gabinete del presidente. Gabinete que, por cierto, no tiene ni un solo miembro que defienda al colectivo al que (te guste o no) perteneces.

[divider]Fuente: UsWeekly[/divider]