El hecho de que el VIH hoy en día (en los países avanzados) no suponga una sentencia de muerte gracias a las terapias antirretrovirales o a los métodos de prevención como el condón y la PrEP (he dicho “y”, no “o”, ojo ahí) no implica que se tenga que dejar de trabajar en la cura para la enfermedad. Con los estudios de la vacuna terapéutica contra el VIH a puntito de empezar en Barcelona, acaba de aparecer una noticia que podría significar un gran paso para conseguir la cura total del VIH.

"Déjame que te toco sólo las puntas"
“Déjame que te toco sólo las puntas”

Un grupo de científicos alemanes acaba de publicar un estudio en la revista Nature Biotechnology en el que aseguran haber encontrado una enzima llamada Brec1 que actúa, literalmente, como una “tijeras genéticas”. La Brec1 parece ser capaz de “cortar” el VIH de una célula infectada dejándola sana, lo que significa que si se demuestra su efectividad podría funcionar como cura para la enfermedad. Por lo pronto la Brec1 se ha probado en ratones (que resultaron estar libres de virus tras 21 semanas) pero los investigadores creen que los resultados son lo suficientemente prometedores como para empezar los ensayos en humanos lo antes posible.

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La idea de “cortar” el virus y separarlo de las células es algo a lo que los científicos llevan muchos años dando vueltas; incluso se han probado otras enzimas como la CRISPR o la TALENS que nunca llegaron a los ensayos clínicos porque no eran lo suficientemente exactas y cortaban accidentalmente partes del genoma que era mejor no tocar. ¿El problema? Que el VIH es un virus que muta con mucha facilidad así que es difícil programa esa enzima para que sepa exactamente por dónde pasar la cuchilla y no dejar a la célula como tú cuando le pides al peluquero un corte moderno y sales con menos pelo que el culo de un bebé.

Te In-TERELU:  #PLACAJEALVIH. Habla del VIH. Hazte la prueba.

El gran avance de la Brec1 parece ser la forma en que ha sido concebida, y es que los científicos alemanes han utilizado la “evolución dirigida” (una técnica que simula la evolución natural de las enzimas) para crearla y programarla para que corte el ADN característico del VIH. De nuevo, el problema: las mutaciones del VIH. Pero los científicos alemanes identificaron una secuencia de ADN bien conservada (es decir, que no mutaba) y probaron la efectividad de la enzima en células de pacientes seropositivos, en bacterias y en ratones portadores del VIH humano. Tras varios ajustes, la Brec1 cortó sólo esa secuencia del ADN y “parcheó” el código genético de la célula una vez se eliminó el VIH de la misma. Tras 21 semanas, las células tratadas con la Brec1 no mostraban signos de VIH.

PARA QUE LO ENTIENDAS:

Las enzimas antiguas

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La Brec1

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Aún así es pronto para lanzar las campanas al vuelo porque este tipo de terapia plantea dos dudas importantes. La primera es el debate científico y ético que rodea a todo tipo de terapia que tenga que ver con toquetear el genoma humano. Y la otra pregunta es qué pasa con las células infectadas con varias cepas del VIH.

En cualquier caso, si finalmente comenzara la fase de estudio en humanos y la Brec1 demostrara ser tan fiable como en los estudios realizados hasta ahora, podríamos estar ante la cura más probable del VIH.

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Fuente | Popular Science